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Plan militar de Estados Unidos para Af-Pak

Una de las claves para el Nuevo Año 2011 en el teatro de operaciones militares de Af-Pak (Afganistán y Pakistán) será el plan que permita una expansión de las misiones terrestres transfronterizas, dado que es en esta región (Waziristán), entre otras, donde se encuentra la cúpula de Al Qaeda y de los talibanes, así como buena parte de de sus unidades operativas y campos de entrenamiento.
Son áreas tribales de difícil acceso que protegen a los talibanes y a los miembros de Al Qaeda, favoreciendo auténticos santuarios de terroristas, que de no ser eliminados proyectarán la guerra en Afganistán hasta mucho después de que las tropas estadounidenses hayan salido del país. De ahí la importancia de incrementar estas operaciones militares bajo mando estadounidense. El tiempo de esperar resultados a cargo del ejército pakistaní se ha ido acabando y es el momento de que Estados Unidos lance su plan de operaciones especiales para estas zonas transfronterizas, donde se encuentran los bastiones talibanes.
El gran obstáculo para ello es que estas operaciones deberán realizarse en territorio pakistaní, donde hasta ahora se ha limitado la acción de los estadounidenses. Sin embargo, resulta intolerable seguir esperando resultados cuando en Pakistán se juega a las dobles alianzas con Estados Unidos y con los integristas islámicos.

Si 2010 fue decisivo en el incremento de operaciones con aviones no tripulados (drones), a cargo de la CIA, en esta zona estratégica, así como la eliminación selectiva de líderes talibanes y de Al Qaeda, estrategias ambas con un alto nivel de éxito, en 2011 lo serán las operaciones terrestres que persigan a los terroristas de Al Qaeda y a los talibanes hasta sus refugios, bien para capturarles y obtener datos de Inteligencia o bien para eliminarles.
El presidente Obama tendrá una difícil decisión que tomar a este respecto, pero podría ser la mejor decisión para acabar con la guerra de una forma contundente que permita una paz sostenible en el futuro. Es cierto que ello implicará a corto plazo aumentar la intensidad de la guerra y abrir nuevos escenarios bélicos en Pakistán, pero a largo plazo es la opción más acertada y con garantías de éxito.
Ahora estamos llegando a ese punto de inflexión en la guerra de Afganistán en que se definirá si completamos la misión de una forma correcta, derrotando a Al Qaeda y los talibanes definitivamente, o se deja el trabajo a medias. La fecha de retirada de tropas impuesta por el propio Obama, obliga al presidente a tomar esta decisión.
La reciente revisión de la estrategia de guerra en Afganistán, elaborada por el Pentágono y aprobada por Obama, apunta a reforzar los avances que se han producido en los últimos años contra los talibanes en áreas decisivas al sur del país, como Helmand y Kandahar, que aún son frágiles y reversibles. Una ampliación de operaciones en la zona transfronteriza con Pakistán debe complementar esta estrategia si deseamos alcanzar los objetivos de mayor valor. Es positivo que en el informe de revisión se apunte decididamente a Pakistán como pieza central para el éxito de Estados Unidos en Afganistán. Acabar con los santuarios talibanes y terroristas en suelo pakistaní es el paso esencial para estabilizar estas regiones y llevar mayor seguridad a Afganistán. Una estrategia audaz que los datos de Inteligencia aconsejan implementar cuanto antes si queremos dejar Afganistán en paz y estabilizado cuando las tropas estadounidenses salgan de aquí.

El primer paso natural será aumentar las operaciones especiales de ataques en las áreas tribales de Waziristán Norte, base de la red ultra-radical Haqqani, afiliada a Al Qaeda, pero no únicamente sino en otros puntos interiores de Pakistán también, así como al Noreste, Norte y Oeste de Afganistán, donde hay movimientos crecientes de talibanes. Un ejemplo claro serían las provincias del Norte, como Kunduz, Sar-i-Pul y Takhar, donde la situación es complicada, ya que no sólo hay talibanes sino que también operan allí otros grupos armados, los conocidos como arbekais, que teóricamente están orientados a proveer seguridad pero que se dedican principalmente al narcotráfico, los secuestros y los robos en las poblaciones locales, lo que también impide que las organizaciones humanitarias internacionales, como Cruz Roja Internacional, puedan realizar su labor entre la población civil.
La nueva estrategia estadounidense para Af-Pak no sólo ha desplazado la fecha de salida de Afganistán para 2014 de forma gradual sino que ha abierto la puerta para una presencia ulterior de una forma más efectiva y adaptada. En ese contexto, las unidades de operaciones especiales seguirán teniendo trabajo por hacer.




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