Browse By

Amenazas a la Seguridad Nacional

Es el signo de los tiempos que vivimos. Hoy, más que nunca antes, la seguridad nacional de Estados Unidos debe afrontar una sucesión continua de alertas en torno a diversas amenazas cibernéticas, que han convertido esta área en una prioridad absoluta para las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia estadounidenses.
En los últimos doce meses han crecido los ataques y las amenazas que hemos debido hacer frente desde el gobierno y numerosas compañías estadounidenses. De tal forma que los ciberataques y el ciberespionaje son ya responsables de buena parte de las alertas que se decretan. El panorama está evolucionando tan rápidamente, en gran medida por el avance y difusión de las tecnologías, que el mundo está cambiando de una forma acelerada y también el entorno de las amenazas que afrontamos. Comprender y asimilar esto es importante porque nos obliga a reevaluar la forma en que hacemos las cosas y plantearnos nuevos enfoques de seguridad y defensa.
Actualmente, destaca la diversidad de las amenazas que debemos combatir, que están más interconectadas y son más virales que nunca antes en toda la historia. Esto conlleva un riesgo altísimo ya que, por ejemplo, un ciberataque puede no llegar a ser atribuible a nadie concreto. Lo estamos comprobando cada mes con los ciberataques que soportamos en redes informáticas del Pentágono, agencias de inteligencia y empresas punteras, como Google, Microsoft, Apple, etc.

Binary Matrix Security

amenaza2

amenaza3

Junto con las amenazas tradicionales, que todavía perviven, como el terrorismo, la proliferación nuclear y la lucha por el agua y los recursos naturales (que se incrementa peligrosamente), estamos viendo el auge de esas otras amenazas invisibles, pero letales y con daños muy costosos, que provoca una destrucción progresiva y latente en redes neurálgicas vitales.
Este panorama está provocando que la comunidad de inteligencia se encuentre en un momento de transformación y cambio debido a la creciente interrelación de las nuevas tecnologías con las infraestructuras críticas, la economía y la vida diaria de las personas. Un cambio que no tiene vuelta atrás y que hace necesarios los programas de vigilancia como Prism y otros, que algunos intentan poner en cuestión sin conocer a fondo lo que se hace y cómo se hace. El desafío es que veamos este nuevo horizonte de amenazas y comprendamos de forma global y rápidamente las implicaciones en seguridad, con el objetivo de reducir o evitar los riesgos potenciales que conllevan con todos los recursos tecnológicos y humanos a nuestro alcance. Y debemos hacerlo de una manera tan rápida y amplia como el mundo aplica las tecnologías digitales, un ritmo que aumenta y no entiende de burocracia y normas geográficas o protocolos de colaboración internacional, por poner algunos ejemplos. Renunciar a nuestros programas de supervisión en telecomunicaciones e Internet sería simplemente de idiotas cuando los enemigos están hacieno uso de todos los medios a su alcance. Hoy, como sabemos bien en la comunidad de inteligencia y se ha puesto de relieve en los informes presentados al presidente de Estados Unidos y al Congreso, los actores no estatales cada vez utilizan más Internet para lograr objetivos estratégicos y ésa es una batalla que no podemos perder en modo alguno. Sin importar el revuelo mediático o social, en buena parte dirigido por aquellos a quienes beneficia esta agitación, o si debemos sacrificar la imagen de buen rollo internacional. Como sostenemos muchos en la comunidad de inteligecia, la seguridad nacional no es un juego ni moneda de cambio para jovenzuelos desencantados o con intereses que no revelan, ni entre naciones que hacen lo mismo al nivel de sus posibilidades. Es demasiado serio y nos jugamos mucho como para renunciar a esos programas que se han demostrado muy exitosos.
Conforme las tecnologías se multiplican y se difunden y se hacen más accesibles, crece la posibilidad (algunos piensan que remota, otros creemos que real e inminente) de ciberataques de considerable magnitud que provoquen daños vitales a infraestructuras críticas de Estados Unidos, como daños al sistema de energía eléctrica, de abastecimiento de agua o de telecomunicaciones.

amenaza4

amenaza5

amenaza6

Con la transferencia de conocimientos y herramientas desde países como China y Rusia a actores secundarios, esos ataques son cada vez más probables y los riesgos de unos efectos devastadores podrían conducirnos a una crisis realmente pavorosa. Es el escenario más temido y y más real de lo que muchos piensan. Hay elementos de juicio de sobra para justificar la alerta cibernética que algunos defendemos extender ya mismo. Los hackers han entrado en numerosas redes informáticas, tanto gubernamentales como del sector privado, en los últimos meses, y aunque la mayoría de la actividad detectada sólo ha afectado a redes no clasificadas conectadas a Internet, lo cierto es que también ha habido ciberatacantes extranjeros que han atacado redes clasificadas y protegidas. Un síntoma inequívoco de la gravedad de la amenaza. Quienes venimos alertando de esto, no somos alarmistas, somos realistas con acceso a información que es para poner los pelos de punta. Los datos que aportan Prism y otros programas reflejan sólo la punta del iceberg del problema. Quienes deben tomar las medidas para evitar un cibercolapso, sobre todo a nivel político, deben tomarlas inmediatamente y al margen de una población que permanece ignorante de los riesgos que tienen sobre sus cabezas y que, a excepción de Estados Unidos, gusta de seguir el juego a quienes están actuando de forma grave contra nuestros intereses y libertades democráticas. Actuaciones que no quedarán impunes, por descontado. Las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos son hoy tremendamente preocupantes, y, por ende, a la seguridad y estabilidad del mundo.

amenaza7

amenaza8

amenaza9




One thought on “Amenazas a la Seguridad Nacional”

Comments are closed.

Translate »