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Elecciones en EE.UU – Tercer debate presidencial

El tercer debate presidencial de estas elecciones, celebrado en la Universidad de Lynn (Florida) el pasado lunes 22, nos dejó un enfrentamiento sobre temas de profunda importancia para EE.UU, que afectan a la seguridad nacional y su política exterior, lo que puso en perspectiva las dos visiones de los candidatos. Fue un enfrentamiento en el que ambos guardaron las formas y en el que Romney brilló y supo ofrecer una imagen presidencial, incluso más que la del propio Obama, que apenas pudo sacar rendimiento a algunos de sus éxitos en estos años, sobre todo en materia antiterrorista.
Lo que vimos fue un presidente Obama que sabe que está perdiendo las elecciones en muchos de los estados claves e indecisos y a un Mitt Romney que puede llevarse la Casa Blanca si lleva bien estas últimas semanas de campaña electoral.
El debate tuvo varias lecturas y por eso los análisis dan como vencedor general a Romney en algunos temas y a Obama en otros. En líneas generales y, como ya están poniendo de manifiesto algunos medios, el debate lo ganó y lo aprovechó mejor Romney, que pudo ofrecer al país la imagen de un candidato preparado para asumir la presidencia y el liderazgo de la nación. Si Obama demostró que aún es el Comandante en Jefe, que lo hizo, Romney puso de relieve que él aplicaría políticas que harían a EE.UU aún más fuerte a nivel internacional y económico, algo que quedó bastante claro.
Mitt Romney aprovechó extraordinariamente bien el debate para presentarse como el candidato confiable para los votantes independientes, que son los que decidirán la elección y entre los que ya saca una ventaja de 22 puntos a Obama, según la encuesta de Rasmussen (59% a 37%). Toda su intervención conectó con ellos y permitió ver a un candidato sólido, moderado y que entiende bien los retos internacionales que afrontamos, siempre desde la óptica estadounidense, que a la hora de la verdad es la que cuenta y la que decide, no lo olvidemos.

Con responsabilidad y sin demagogia barata, Romney ha sabido referirse al debilitamiento del liderazgo estadounidense que ha propiciado Obama, la criticable postura respecto a Irán y la poca atención a la relación con Israel, ha acertado al recordar una vez más los recortes en los gastos militares y al poner el foco de atención sobre China. Ha sabido equilibrar su discurso, evitando el tono belicista, acorde con unos tiempos en los que predomina e importan más las cuestiones económicas, donde volvió a golpear a Obama, que a pesar de todo estuvo bastante bien y se lució con sus éxitos en política exterior, en especial la eliminación de bin Laden, el final de la guerra en Irak y la paulatina salida de Afganistán.
El propósito de Obama era poner en cuestión a Romney como posible Comandante en Jefe, y esto no lo ha conseguido. La audiencia se ha llevado la impresión de que tiene un perfecto recambio en Mitt Romney, fiable y con sentido de estado. Otra cuestión es si los ciudadanos decidirán apostar por él definitivamente de forma mayoritaria.
Este tercer y último debate presidencial nos ha dejado dos candidatos en buena forma, que han estado bien, pero del que Romney ha sacado mejor provecho porque en esta elección la política exterior no es la principal baza sino la economía, su puente fuerte, que es precisamente donde los ciudadanos confían más en el candidato republicano.

Ahora los ciudadanos saben que tienen y pueden elegir a un Romney moderado, sensato y con buenas políticas en su agenda. Nos quedan dos semanas apasionantes donde todo se está jugando en un puñado de swing states. Para Romney las claves son ganar en North Carolina, Florida, Colorado, Virginia, New Hamsphire, Ohio, Iowa, Wisconsin, Nevada y Pennsylvania. No necesita todos esos estados, pero sí la mayoría de ellos. De momento lo va consiguiendo y tiene al alcance de la mano la victoria. Obama también hace sus cálculos electorales y sabe que una victoria en Ohio, Virginia o Colorado le pueden allanar la reelección.
A fecha actual Romney presenta un perfil de continuo crecimiento en las encuestas y competitivo en todos los estados decisivos mientras que Obama pierde apoyos y votos. Más que suficiente para asegurar una noche electoral de infarto y un revulsivo democrático al sistema que tampoco viene nada mal. Habrá que tener especial atención al voto popular y electoral porque puede haber grandes sorpresas.
Al tratar estas elecciones de 2012 podemos concluir con las palabras acertadas y mesuradas de Mitt Romney, que pueden ser proféticas o un punto de cambio histórico:

«Nuestra armada es ahora más pequeña que en cualquier época desde 1917. Eso es inaceptable para mí. Esta (fortalecer el ejército) es en mi opinión la mayor responsabilidad del Presidente de EE.UU y no recortaré el presupuesto militar en un billón de dólares, que es la combinación de los recortes presupuestarios del Presidente. Eso en mi opinión está haciendo nuestro futuro más incierto y menos seguro (…) El Presidente emprendió una gira para pedir perdón, yendo a varias naciones y criticando a América. Creo que miraron eso y vieron debilidad. La razón por la que lo llamo una gira para pedir perdón… fuiste al Medio Oriente y volaste a Egipto, Arabia Saudí, Turquía e Irak. Y te saltaste a Israel, nuestro amigo más cercano en la región. Dijiste que América había dictado a otras naciones. Señor Presidente, América no ha dictado a otras naciones. Hemos liberado a otras naciones de los dictadores (…) Hay dos caminos que el país puede tomar. Uno es el camino que representa el Presidente Obama, el cual, al final de cuatro años, significaría que tendríamos 20 billones de dólares de deuda, abocados a ser como Grecia. Yo haré que nos encaminemos hacia un presupuesto equilibrado. El camino del Presidente significará que los salarios continúen a la baja. Yo quiero asegurarme de que nuestros salarios empiecen a crecer. El camino del Presidente significa 20 millones de personas sin trabajo luchando por encontrar un buen empleo. Yo pondré a la gente a trabajar otra vez con 12 millones de nuevos empleos. Me aseguraré de que sacamos a la gente del programa de cupones para alimentos, no recortando el programa sino consiguiéndoles buenos empleos. América va a volver. Y para que eso ocurra, vamos a tener que tener un Presidente que pueda trabajar con otros partidos. Yo trabajaré con vosotros. Os lideraré de un modo abierto y honesto. Y os pido vuestro voto. Me gustaría ser el próximo Presidente de los Estados Unidos para apoyar y ayudar a esta gran nación, y para asegurar que todos juntos mantengamos a América como la esperanza de la tierra.»

Lo importante es saber que gane Romney o gane Obama, tendremos desafíos formidables que afrontar en los próximos años desde EE.UU. el país no se hundirá ni se salvará sea uno u otro el presidente, pero sí que estaremos encauzándolo por un camino determinado que tendrá consecuencias a muy largo plazo en el tiempo. Ése es el valor de estas elecciones y de los votos de millones de ciudadanos estadounidenses el próximo 6 de noviembre.




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