Trump autoriza nuevas pruebas nucleares
Una de las últimas decisiones de gran alcance del presidente Trump es la reanudación de las pruebas nucleares para responder a los programas de China y Rusia. La última prueba nuclear subterránea de Estados Unidos se llevó a cabo el 23 de septiembre de 1992, en el Sitio de Pruebas de Nevada. La directiva de Trump que ordena la reactivación de las pruebas no está enfocada a una escalada nuclear, sino para equiparar los arsenales estadounidenses a los rusos y chinos. Esta modernización es necesaria para dotar de credibilidad a nuestra estrategia de disuasión nuclear, tras la confirmación por parte de la CIA de que tanto Rusia como China han realizado pruebas de armas nucleares supercríticas que exceden el estándar de cero rendimiento de EE. UU y explotan lagunas en las prohibiciones de pruebas nucleares mientras EE. UU se queda rezagado y obsoleto. El estándar de rendimiento cero no es una formalidad, sino que es la línea entre la disuasión y la rendición. Cuando los adversarios rompen esa línea, Estados Unidos no puede quedar anclado en una posición de vulnerabilidad unilateral.
La actividad de China en Lop Nur y la de Rusia en Novaya Zemlya prueban que han roto ese estándar y utilizan la ambigüedad en este tema. Ha llegado la hora de que EE. UU modernice su tríada nuclear. La expiración del tratado New START en 2026 es una oportunidad para avanzar en esa renovación que nos permita una adecuada disuasión que haga frente a los regímenes que hacen trampas desde hace tiempo. Por ejemplo, un informe de inteligencia de Defensa de 2019, ya apuntó que Rusia probablemente no está cumpliendo con el estándar de rendimiento cero de la moratoria de pruebas nucleares. Y ahora, en 2025, conocemos que China está realizando pruebas nucleares secretas en su sitio de Lop Nur.
El presidente Trump ha tomado la decisión correcta al autorizar las nuevas pruebas para modernizar el arsenal nuclear de EE. UU. No podemos permitir que adversarios como Rusia, China y Corea del Norte, que están violando las prohibiciones de pruebas nucleares, dicten la paridad nuclear mientras nosotros estamos atados por moratorias obsoletas. La Ley de Mejoras de Infraestructura de la NNSA de 2025 ya está abordando décadas de negligencia en la industria nuclear estadounidense, con instalaciones que datan del Proyecto Manhattan desmoronándose bajo la burocracia, la desidia y la complacencia de Administraciones como la de Obama y Biden. El presidente Trump por fin está abordando este tema y recuperando la fortaleza estratégica y disuasoria de EE. UU. El próximo paso será determinar el tipo de las pruebas estadounidenses: superficiales o subterráneas, y cuándo se realizarán.











