Plan de Acción de Seguridad Agrícola
La Administración Trump ha anunciado esta pasada semana una ofensiva a gran escala contra las tierras agrícolas propiedad de entidades vinculadas al Partido Comunista Chino en Estados Unidos. Se denomina Plan de Acción de Seguridad Agrícola Nacional y su objetivo es proteger las tierras agrícolas de este país. Mediante este plan, el presidente Trump prohíbe la propiedad china de tierras agrícolas estadounidenses. Como señaló la secretaria de agricultura, Brooke Rollins: «Proteger las granjas estadounidenses no se trata sólo de proteger a nuestros agricultores. También se trata de la seguridad nacional».
Es un tema sobre el que he venido alertando desde hace años y que ahora por fin tiene una respuesta adecuada. Gracias a este plan, la secretaria de agricultura colaborará con CFIUS, el principal panel de seguridad nacional, para examinar los acuerdos agrícolas extranjeros y terminar con el acaparamiento de tierras por parte del PCCH chino.
Para comprender el alcance de este plan, es interesante conocer algunos datos reveladores: China y otros países extranjeros ya poseen 35 millones de acres de tierras agrícolas estadounidenses (el equivalente a todo el estado de Nueva York). Eso implica alimentos y agua, dos recursos vitales. Pero más inquietante aún es el hecho de que esas tierras estén cerca de bases militares. No podemos permitir que un Partido Comunista esté a tiro de piedra de este tipo de instalaciones y además controle recursos indispensables. No se trata sólo de tierras de cultivo, sino de su proximidad a lugares estratégicos e infraestructura crítica, algo que no puede ignorarse.
Veamos dos ejemplos: en 2023 el grupo chino Fufeng intentó construir un molino de maíz a 15 millas de la Base de la Fuerza Aérea Grand Forks, que es sede de la flota de drones Global Hawk y centro de los sistemas de rastreo de misiles. También intentaron habilitar unas instalaciones de vigilancia cerca de Washington D. C. ¿Casualidad? Ni de coña. Gracias a Dios, la Fuerza Aérea logró bloquear la iniciativa recurriendo a la amenaza a la seguridad nacional.
- Agriculture Secretary Brooke Rollins, left, and President Donald Trump attend a Make America Healthy Again (MAHA) Commission Event in the East Room of the White House, Thursday, May 22, 2025, in Washington. (AP Photo/Jacquelyn Martin)
El Plan de Acción de Seguridad Agrícola Nacional prohibirá la compra de tierras, obligará a divulgar información sobre la propiedad extranjera, establecerá coordinación entre los estados, modernizará el seguimiento de datos y trabajará con el Tesoro, el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional.
La seguridad nacional exige que el control que China ejerce sobre los alimentos, el agua y la logística dentro de Estados Unidos sea algo inaceptable. Incluso si sólo poseen el 1% de las tierras agrícolas en manos de extranjeros, es en lugares estratégicos donde las poseen y las razones lo que debe preocuparnos y alertarnos porque no están aquí para dedicarse a la agricultura precisamente, sino que buscan establecer centros de espionaje, control y ataque sobre bases estadounidenses. Es momento de que comprendamos que la amenaza de que adversarios extranjeros como China adquieran tierras cerca de instalaciones militares estadounidenses constituye una grave vulnerabilidad para nuestra seguridad nacional. Es un tema que requiere prioridad y que el presidente Trump ha sabido poner en el objetivo de nuestras acciones.
Un estudio realizado por Fundación Heritage encontró hallazgos que revelan una explotación sistemática de las lagunas legales en las tierras agrícolas. La priorización de las exportaciones de Smithfield Foods durante la pandemia del Covid-19, demuestra cómo las empresas vinculadas al PCCh utilizan los recursos estadounidenses como arma. Si bien las reformas de defensa implementadas en este 2025 abordan las deficiencias en la inversión en nuevas instalaciones, los resultados es lo que cuenta. Necesitamos que los burócratas del estado profundo dejen de aprobar acuerdos que ponen en riesgo bases como la Base Aérea Laughlin y Camp Grayling. Las tierras agrícolas y la preparación militar de Estados Unidos no deben ponerse en riesgo a costa de aplicar agendas socialistas globales.
La seguridad alimentaria, energética, las fuentes de agua, y la ubicación estratégica de bases militares es todo seguridad natural, especialmente en situaciones de contingencia, crisis o emergencia.
Lo positivo es que el presidente Trump está tomando ya medidas enérgicas contra China y otros gobiernos extranjeros que poseen tierras agrícolas en todo el país. La Ley para la Protección de la Agricultura Estadounidense frente a Adversarios Extranjeros, la Ley de No a las Tierras Estadounidenses para la China Comunista y el Plan de Acción de Seguridad Agrícola Nacional finalmente abordan esta amenaza a la seguridad nacional que podría poner en riesgo las cadenas de suministro y la efectividad de bases militares.











