Trump protege Estados Unidos y Sánchez se vende a China
Los acontecimientos que han tenido lugar durante este año han puesto de manifiesto una realidad incuestionable: mientras el presidente Trump ha impulsado todo tipo de medidas, órdenes ejecutivas y directrices para asegurar la tecnología estadounidense, el gobierno español de Pedro Sánchez se ha entregado sin reservas a la China controlada férreamente por el Partido Comunista Chino. Ambas cuestiones eran de esperar. Trump defiende ante todo los intereses de Estados Unidos y a Sánchez no le importan los de España, pero sí y mucho los del Partido Socialista y de su gobierno. Tiene lógica que un gobierno socialcomunista como el español se alíe con una dictadura comunista, aunque ello ponga en riesgo la seguridad nacional de España al permitir un coladero de espionaje al entregarse a la tecnología de las empresas chinas, que son serviles del régimen de Pekín.
Un punto importante de inflexión en este panorama lo vimos el pasado 19 de agosto, cuando el presidente Trump promulgó la ley H.R. 1316: “Ley para Mantener la Superioridad Estadounidense mediante la Mejora de la Transparencia en el Control de las Exportaciones” (Maintaining American Superiority by Improving Export Control Transparency Act ), que modifica la Ley de Reforma del Control de las Exportaciones de 2018, para exigir al Secretario de Comercio, Howard Lutnick, que informe anualmente al Congreso sobre las solicitudes de licencias de exportación de doble uso. Esto prioriza la seguridad nacional y mantendrá las tecnologías estadounidenses fuera del control de países extranjeros. Obliga a la transparencia en las licencias de exportación y asegura que la tecnología crítica no llegue a China, Rusia o Irán. No verán algo así por parte del gobierno de Sánchez, al que le preocupa más conseguir unos míseros ahorros en vez de proteger las infraestructuras esenciales del país y congraciarse con el gobierno de Xi Jinping.
Desde entonces, se exigen informes anuales al Congreso sobre las exportaciones de tecnología de doble uso, algo que refuerza el control y la rendición de cuentas, así como se preserva la ventaja competitiva de las empresas estadounidenses frente al espionaje de países adversarios, como es el caso de China.
El objetivo del presidente Trump es proteger la propiedad intelectual, disuadir a gobiernos adversarios y mantener el dominio en inteligencia artificial, semiconductores y sistemas de defensa, entre otras áreas de importancia estratégica. El apoyo bipartidista en el Congreso demuestra que los demócratas también reconocen la amenaza de las transferencias tecnológicas sin control. En España, la oposición encabezada por VOX y Partido Popular han advertido repetidamente de esta situación y exigido medidas al gobierno de Sánchez, que como en tantos otros, permanece ciego ante la evidencia y más preocupado por hacer política sectaria que en interés de España.
Esta orden ejecutiva de Trump es importante en el contexto actual en el que vemos cómo China, a través de acuerdos comerciales como el de Huawei y otras empresas con el gobierno de Pedro Sánchez, pone en riesgo la seguridad de información sensible, infraestructuras críticas y sistemas tecnológicos a través de puertas traseras (backdoors).
- (Foto de ARCHIVO) BEIJING, Sept. 9, 2024 — Chinese President Xi Jinping meets with Spanish Prime Minister Pedro Sanchez, who is on an official visit to China, at the Diaoyutai State Guesthouse in Beijing, capital of China, Sept. 9, 2024.,Image: 906051897, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Huang Jingwen / Xinhua News / ContactoPhoto Editorial licence valid only for Spain and 3 MONTHS from the date of the image, then delete it from your archive. For non-editorial and non-licensed use, please contact EUROPA PRESS. 09/9/2024 ONLY FOR USE IN SPAIN
Sin duda, se trata de una medida esencial para asegurar el liderazgo tecnológico de EE. UU. Al exigir la comunicación de las solicitudes de licencias de exportación al Congreso, esta ley impedirá que algunos burócratas permitan que tecnología sensible termine en manos de gobiernos poco confiables. Esto podría afectar a España si finalmente es incluida en una lista negra por sus vínculos con Huawei y otras empresas chinas, algo que está en estudio en la Administración Trump. Durante muchos años, las agencias federales aprobaron exportaciones sin considerar la seguridad nacional; Trump la pone ahora en el centro de su política comercial y tecnológica para que cada decisión de licencia pase un estricto escrutinio.
Esa política contrasta poderosamente con la de Pedro Sánchez, que pone todo en manos de China, cuya alianza civil y militar se aprovecha de una supervisión débil y de gobiernos laxos, incompetentes o socialistas como el español para expandir su influencia y control de una forma silenciosa, pero muy peligrosa.
No sólo el presidente Trump ha lanzado mensajes de alarma sobre estos temas. La semana pasada el senador James Risch, presidente de la Comisión de Exteriores del Senado de Estados Unidos, también declaró en el Capitolio que la actitud del gobierno de Pedro Sánchez no es un problema sólo para el presidente Trump, sino para el Capitolio y para toda la OTAN, y sugirió que les convendría a ellos mismos solucionar ese problema. Se declaración pública incluyó una advertencia: «Si España quiere seguir siendo parte de la OTAN debe aportar lo mismo que los demás». Sus palabras fueron pronunciadas antes de la audiencia de confirmación del nuevo embajador, Benjamin Leon, designado por Trump para España, y añadió que «es un grave error la decisión del presidente Sánchez de no llegar al 5%, y trabajaré para que se revierta».
El senador Risch aprovechó para hacer suyas otras advertencias del presidente Trump y denunció también los lazos del gobierno de Sánchez con China como perjudiciales para la relación bilateral entre los dos países. Además, Risch declaró que «España premia y fortalece a Hamás al reconocer al Estado palestino e imponer un embargo de armas a Israel; el único aliado de la OTAN que lo hace y que se niega a comprometerse con el 5% en gasto militar; falla en afrontar los riesgos de seguridad mientras Rusia incrementa sus provocaciones, y mantiene lazos económicos peligrosos con Pekín en plena confrontación estratégica entre Occidente y China». Por no hablar de sus vínculos con el narcorégimen venezolano de Nicolás Maduro, en los que el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero tiene un papel destacado como intermediario y facilitador.
La política del gobierno de Pedro Sánchez no sólo perjudica a España a nivel nacional, sino también internacional, y se ha convertido en el hazmerreír del presidente Trump y de todo el mundo. Su ridículo va en aumento y como reza el dicho español, cada vez que Sánchez o sus ministros y ministras abren la boca, sube el pan. Hay gobiernos inútiles e incompetentes, y el de Sánchez es uno de los peores.
Mientras el presidente Trump lleva a los Estados Unidos por una senda de seguridad y prosperidad, el gobierno de Sánchez se hunde cada día más.















