Trump impulsa el liderazgo estadounidense en el espacio
Una de las órdenes ejecutivas más relevantes y con proyección de futuro que ha firmado el presidente Trump recientemente se refiere al liderazgo estadounidense en el espacio; una orden que establece cuatro objetivos esenciales: ampliar el alcance de la humanidad y la presencia de Estados Unidos en el espacio como líder mundial en la exploración espacial; defender y asegurar los intereses vitales de seguridad nacional y económica de Estados Unidos hacia, desde y en el espacio; utilizar la libre empresa estadounidense para hacer crecer una economía espacial comercial dinámica, y permitir el próximo siglo de logros espaciales mediante el desarrollo y el despliegue de capacidades avanzadas.
El texto de la orden de Trump no deja lugar a dudas: «la superioridad en el espacio es una medida de la visión y la voluntad nacionales, y las tecnologías que los estadounidenses desarrollan para lograrla contribuyen de manera sustancial a la fortaleza, la seguridad y la prosperidad de la nación”. Su objetivo es reforzar esta superioridad tecnológica con un impulso a la iniciativa pública y privada. Para ello “Estados Unidos debe aplicar una política espacial que amplíe el alcance de los descubrimientos humanos, garantice los intereses económicos y de seguridad vitales de la nación, impulse el desarrollo comercial y siente las bases para una nueva era espacial”.
Esta orden ejecutiva fija unos objetivos concretos y un calendario de cumplimiento. En 2028, Estados Unidos llevará de nuevo a los estadounidenses a la Luna, presentará tecnologías de defensa antimisiles de última generación y deberá conseguir más de 50.000 millones de dólares de inversión en el ámbito espacial. En 2030, se establecerán los elementos básicos de una estación avanzada y permanente en la Luna; también se garantizará que un reactor nuclear a situar en la superficie lunar esté preparado para su lanzamiento y así poder asegurar una vía comercial y de investigación que sustituya a la Estación Espacial Internacional.
Además, entre los objetivos que se plantean está la mejora de la rentabilidad y la sostenibilidad de la economía espacial mediante inversiones en infraestructura terrestre, tales como zonas de lanzamiento y aterrizaje, la mejora de los modelos de negocio y la habilitación de operaciones de lanzamiento comercial.
El presidente Trump quiere establecer unas normas para las operaciones espaciales referidas a la gestión del tráfico, la mitigación de los desechos orbitales y la navegación lunar con el fin de sentar las bases para llegar a Marte y ser los primeros en situar la bandera estadounidense allí.
Trump ha encargado a su asistente para ciencia y tecnología que coordine con líderes de departamentos y agencias la presentación de planes que nos permitan alcanzar estos objetivos en unos meses. Así, en los próximos 60 días se deben publicar las directrices para establecer la Iniciativa Nacional para la Energía Nuclear Espacial Estadounidense, en coordinación con los jefes de los departamentos y agencias correspondientes. El nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, tiene 90 días para elaborar un plan que permita liderar la exploración espacial a nivel mundial y ampliar el alcance humano y la presencia estadounidense en el espacio. También está encargado de impulsar una misión de descubrimiento e inspiración para la NASA, allanando el camino para logros innovadores en la ciencia, la tecnología y la exploración espaciales. No hay duda de que la pasión de Jared por el espacio, su experiencia como astronauta y su dedicación a superar los límites de la exploración, descubrir los misterios del universo y promover la nueva economía espacial, lo hacen ideal para liderar a la NASA y lograr estos objetivos.
El encargo de Trump a Jared Isaacman incluye la elaboración de planes para reducir las deficiencias en la cadena de suministro, la tecnología o la capacidad industrial pertinentes para alcanzar los objetivos con los fondos disponibles. Isaacman también tiene 90 días para trabajar con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, a fin de identificar los programas más importantes de adquisición espacial, que llevan más de un 30% de retraso, superan en un 30% el presupuesto y no pueden cumplir sus objetivos o no se ajustan a las prioridades de la orden ejecutiva. Asimismo, deben presentarse planes de colaboración en un plazo de 120 días, en el cual Isaac Isaacman y el secretario de Estado Marco Rubio deben garantizar que los acuerdos de cooperación espacial civil internacional en los que participa la NASA respalden las prioridades políticas de esta orden, lo que incluye rescindir los acuerdos existentes si procede e iniciar otros nuevos.
Se encuentra en estudio cómo afectará esta orden ejecutiva a los acuerdos actuales de la NASA con socios internacionales como la Agencia Espacial Europea, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial y la Agencia Espacial Canadiense, y con los Acuerdos Artemis. En un plazo de 180 días, Isaacman y Lutnick deben optimizar sus respectivos procesos de adquisición espacial.
Por otra parte, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha recibido el encargo de colaborar con la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, y el asistente del presidente para asuntos de seguridad nacional con el objetivo de presentar, en los próximos 90 días, un informe en el que se describa «cualquier deficiencia tecnológica, de la cadena de suministro o de la capacidad industrial» para mejorar sustancialmente las defensas aéreas y antimisiles de Estados Unidos, así como planes de mitigación dentro de los fondos disponibles. Los tres también tiene 180 días para trabajar con otras agencias o departamentos relevantes para «implementar una estrategia de seguridad espacial que tenga en cuenta los intereses de Estados Unidos en, desde y hacia el espacio», así como las amenazas actuales y potenciales desde la órbita terrestre baja hasta el espacio cislunar. También deberán tener en cuenta la identificación y la lucha contra la posible colocación de armas nucleares en el espacio.
Trump ordena la presentación de un plan para crear una arquitectura de seguridad espacial nacional adaptable y receptiva, además de otro plan para fortalecer a los aliados y socios con el fin de mantener la seguridad espacial colectiva. Este impulso presidencial dará prioridad al espacio durante 2026 y se produce en un momento crítico cuando la NASA se prepara para enviar su primer viaje tripulado alrededor de la Luna desde 1972, como parte de la misión Artemis II. La ventana de lanzamiento se abre a principios de febrero con el objetivo de lanzarlo el 30 de abril como muy tarde.
El presidente Trump está recuperando el liderazgo estadounidense en el espacio y haciendo grande otra vez la América que maravilló al mundo con sus gestas espaciales.











