Trump logra nuevas inversiones
El presidente Trump está acelerando las inversiones en Estados Unidos y asegurando acuerdos comerciales, de defensa, energéticos y económicos con países de todo el mundo, allanando de esta manera el camino para una nueva era de prosperidad duradera para las generaciones venideras. La reciente gira la semana pasada por Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos se ha saldado con más de 2 billones de dólares en inversiones en sólo 5 días. Su liderazgo y hábiles negociaciones ya han logrado una inversión extranjera acumulada de 10 billones de dólares en la manufactura, la energía y la infraestructura de Estados Unidos en lo que llevamos de 2025. Esto refleja la confianza global en la Administración Trump y en la recuperación económica de Estados Unidos con inversiones estratégicas que impulsan la creación de empleo y la prosperidad.
La inversión de 2 billones de dólares procedentes de los países árabes del Golfo, hará posible la creación de entre 5 y 10 millones de empleos estadounidenses. No hay campaña mediática o de prensa que pueda ocultar o empañar estos éxitos indudables del presidente Trump, uno de los mejores negociadores estratégicos del mundo, tal y como demuestra cada día.
La semana nos ha dejado otro logro impresionante en el área comercial. India reducirá a cero los aranceles para productos estadounidenses, tales como partes de automóviles, acero y productos farmacéuticos. Este acuerdo con India creará nuevas oportunidades para los fabricantes estadounidenses e impulsará el empleo en estados del Cinturón del Óxido como Ohio y Pennsylvania.
Además, el presidente Trump se ha apuntado una victoria importante ante China. Las negociaciones se centran ahora en reequilibrar el comercio y abordar el déficit de 1,2 billones de dólares en bienes. Ese déficit creció un 42% en los últimos años. La estrategia arancelaria de Trump está funcionando y Estados Unidos reconstruirá sectores manufactureros clave en medicina, semiconductores y acero. Los objetivos son claros: restaurar la fabricación crítica; mantener flujos comerciales saludables; imponer respeto en las negociaciones, y crear un modelo para futuros acuerdos.
A menudo se critica a Trump por volcarse en asuntos económicos, a los que dedica buena parte de su tiempo y esfuerzos para sacar a Estados Unidos del agujero en el que nos había metido la anterior Administración Biden. Sin embargo, no son los únicos que le ocupan y preocupan. Esta pasada semana ha demostrado su sensibilidad social con la firma de una orden ejecutiva verdaderamente trascendental, mediante la cual se implementa el sistema de precios de medicamentos recetados de la Nación Más Favorecida, lo que resultará en precios de medicamentos drásticamente más bajos para los estadounidenses.
Esta orden ejecutiva equipara los precios que los estadounidenses y los contribuyentes pagan por medicamentos recetados con los que pagan naciones similares. La Orden indica al Representante Comercial de Estados Unidos y al Secretario de Comercio tomar medidas para garantizar que países extranjeros no participen en prácticas que, deliberada e injustamente, socaven los precios del mercado e impulsen aumentos de precios en Estados Unidos; instruye a la Administración a comunicar los precios objetivos a los fabricantes farmacéuticos para establecer que Estados Unidos, el mayor comprador y financiador de medicamentos recetados del mundo, obtenga el mejor trato. El Secretario de Salud y Servicios Humanos establecerá un mecanismo a través del cual los pacientes estadounidenses podrán comprar sus medicamentos directamente de los fabricantes que los venden a los estadounidenses a un precio de “Nación más favorecida”, evitando intermediarios. Si los fabricantes de medicamentos no ofrecen precios de nación más favorecida, la Orden instruye al Secretario de Salud y Servicios Humanos a: ( 1) proponer reglas que impongan precios de nación más favorecida; y (2) tomar otras medidas agresivas para reducir significativamente el coste de los medicamentos recetados para el consumidor estadounidense y poner fin a las prácticas anticompetitivas.
En resumen, lo que Trump está haciendo es tomar medidas para evitar que los fabricantes farmacéuticos cobren a los estadounidenses precios demasiado altos por los medicamentos mientras ofrecen grandes descuentos a otros países desarrollados. De esta forma, tendremos un mejor trato para los estadounidenses. De acuerdo a datos recientes, los precios que pagan los estadounidenses por los medicamentos de marca son más de tres veces el precio que pagan otros países de la OCDE, incluso después de tener en cuenta los descuentos que ofrecen los fabricantes en Estados Unidos, que tiene menos del 5% de la población mundial, pero financia aproximadamente el 75% de las ganancias farmacéuticas a nivel mundial. Los fabricantes de medicamentos ofrecen descuentos en sus productos para obtener acceso a mercados extranjeros y luego subsidian esos descuentos a través de precios elevados en Estados Unidos; en esencia, los estadounidenses están subsidiando las ganancias de los fabricantes de medicamentos y los sistemas de salud extranjeros, a pesar de que los fabricantes de medicamentos se benefician de generosos subsidios para la investigación y un enorme gasto en atención médica por parte del gobierno de Estados Unidos.
No podemos seguir subsidiando sistemas socialistas sanitarios en el extranjero a base de poner precios desorbitados dentro del país.
En su primer mandato, el presidente Trump tomó una medida histórica para evitar que Medicare y los adultos mayores pagaran más por medicamentos que países económicamente comparables, una medida que la Administración Biden anuló antes de que pudiera entrar en vigor. En vez de solucionar este problema, el mayor “logro” de Biden fue negociar precios que eran, en promedio, un 78% más altos que en 11 países comparables.
En cambio, el presidente Trump está cumpliendo su promesa de volver a poner a Estados Unidos en primer lugar al intensificar los esfuerzos para que los pacientes y los contribuyentes estadounidenses reciban un trato justo por los medicamentos recetados.
Esta orden ejecutiva se basa en las acciones de su primer mandato para avanzar en la reducción de las disparidades de precios en el país y amplía esos esfuerzos al incluir Medicaid además de Medicare. La orden incluye medidas adicionales para ofrecer descuentos masivos a pacientes de bajos ingresos por medicamentos que salvan vidas, facilitar programas de importación y aumentar la disponibilidad de medicamentos genéricos y biosimilares. Además, el presidente Trump también está trabajando para hacer que los precios de los medicamentos sean más transparentes, y para ello recientemente firmó otra orden ejecutiva para continuar con sus esfuerzos de transparencia de precios realizados durante su primer mandato.
La semana ha estado llena de victorias para Trump también en política exterior. Ha facilitado el alto el fuego permanente negociado entre India y Pakistán; ha logrado la promesa de los hutíes de detener los ataques a los barcos estadounidenses en el Mar Rojo; ha conseguido una desescalada arancelaria de 90 días con China, acompañada de conversaciones sobre la apertura de sus mercados y la detención de los flujos de fentanilo; y una cumbre en Turquía que impulsará las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania.
Para completar el panorama, los republicanos han presentado un plan fiscal. Trump cumple así su promesa e impulsa un recorte de impuestos de 4 billones de dólares. Esto se suma al superávit presupuestario de 258.000 millones de dólares conseguido en abril. El «gran y hermoso proyecto de ley», como lo denomina Trump, se detalla en 389 páginas que transformarán el futuro económico de Estados Unidos; cuidará de los más necesitados y estimulará un sólido crecimiento económico.
Cada semana el presidente Trump pone en marcha iniciativas importantes para enderezar el rumbo de Estados Unidos. Por supuesto, no lo verán en los principales informativos ni en la prensa mayoritaria, empeñados en una guerra de desinformación y manipulación.















