Trump fortalece el dólar
El presidente Trump está haciendo de los Estados Unidos el país líder mundial en todos los sectores estratégicos. Las finanzas no son una excepción. Con sus políticas, está fortaleciendo el dólar con el objetivo de mantener una posición de dominio en la economía global. Es un hecho que los medios y la prensa pasan por alto, como tantos otros, en su intento de socavar su presidencia.
Repasemos algunos de los factores que están haciendo posible este liderazgo monetario, que habla más y mejor que nada de lo acertado de las políticas de Trump. Así, el Departamento del Tesoro está implementando líneas de intercambio directo de dólares con aliados clave del Golfo y Asia —empezando por los Emiratos Árabes Unidos, siguiendo el acuerdo con Argentina el año pasado—. Esto podría ser el mayor cambio en las finanzas globales desde que Richard Nixon cerró la ventana del oro en 1971.
El presidente Trump ha dejado de permitir que las instituciones multilaterales, como el FMI, la OTAN, la OMS, el Tribunal Internacional de La Haya, etc, diluyan el poder y la independencia estadounidense. Sus medidas en esta línea, los están haciendo aprender la lección por la vía rápida. Ahora, las finanzas se están moviendo al Tesoro de EE.UU. de una forma directa, rápida, rentable y con liderazgo estadounidense. Esta circunstancia potencia aún más el poder y la capacidad de actuación del Gobierno.
Una línea de intercambio es poder colateral en dólares: la Reserva Federal proporciona dólares a un banco central extranjero, toma su moneda como colateral y lo revierte después a la misma tasa. Esta política lo cambia todo porque ya no se trata de rescates ni ayuda al extranjero a fondo perdido. No hay riesgos para Estados Unidos, que utiliza el apalancamiento para que otros tengan que dirigirse a la Administración Trump y no a los aliados morosos y cicateros.
Trump ha vuelto a convertir al dólar en más que una moneda, ahora es un arma estratégica que puede utilizarse como una herramienta diplomática, una plataforma de sanciones o un habilitador militar. Un arma respaldada por las Fuerzas Armadas de EE.UU. que controlan cada punto crítico en el mundo. Durante muchos años, los medios y diversos comentaristas y analistas vienen machacando con el declive del dólar y su sustitución como moneda de referencia. Nada de eso pasará.
El presidente Trump ha cambiado el rumbo y está defendiendo este sistema basado en el dominio del dólar que enriquece a Estados Unidos, pero también al resto del mundo. Esta política monetaria está cambiando el equilibrio de poderes e influencia, con el regreso de los EE. UU. a un liderazgo indiscutible.
El dólar entrega de nuevo confianza, seguridad jurídica, estado de derecho, mercados activos y un respaldo industrial, tecnológico y económico sólido. El porcentaje de transacciones del dólar en el sistema SWIFT ha superado el 50%, lo que demuestra que sigue siendo la moneda más utilizada en las transacciones internacionales. También en cuanto a reservas, Estados Unidos gana al resto de monedas fiduciarias, según los datos del Fondo Monetario Internacional. Ambos datos reflejan que no ha perdido poder y mantiene una posición de liderazgo sólida
Lo que Trump propicia es que el acceso al dólar sea inevitable. Un club exclusivo en el que ser miembro tiene privilegios y estar fuera tiene consecuencias.
El poder del dólar ha vuelto más fuerte y no sólo hace a “América Primero” sino que también pone a América al mando.
Algunos datos reveladores refuerzan este análisis: el mundo está utilizando más dólares estadounidenses que nunca; los depósitos en dólares estadounidenses mantenidos en bancos fuera de EE. UU han alcanzado un récord de 14.5 billones. Esto representa un +220% más que los 4.5 billones mantenidos a principios del siglo. En comparación, sólo 3.5 billones en euros se mantienen en bancos fuera de la Eurozona. La Reserva Federal y los bancos comerciales domésticos mantienen más de 19.0 billones de dólares. Esto significa que los depósitos en dólares estadounidenses en el extranjero ahora equivalen al 43% de los depósitos bancarios domésticos de EE. UU., sin que ninguna otra moneda se acerque a este porcentaje. La demanda global de dólares estadounidenses es increíblemente alta.
En cambio, otras monedas pierden valor frente al dólar. Por ejemplo, la rupia de India ha perdido más del 25% de su valor frente al dólar estadounidense en los últimos 5 años. También la moneda de Indonesia ha caído a un mínimo histórico de 17.690 por dólar estadounidense. O el yen japonés, que se ha hundido respecto al dólar. Y no son los únicos casos de esta tendencia.
En resumen, muchos comentan acerca de la desdolarización, pero cuando el dinero global busca seguridad, liquidez y fácil movimiento, el dólar sigue siendo la opción predeterminada y favorita. La realidad es que no existe la infraestructura para reemplazarlo. No puedes destronar a una moneda con conferencias de prensa o comentarios en TV, radios o podcasts. Necesitas infraestructura y poder económico y militar que lo respalde. Nadie lo tiene, salvo Estados Unidos. El presidente Trump está reforzando todo ello y devolviendo al dólar a su posición natural de liderazgo mundial y reafirmando su dominio sobre el resto de monedas. No sólo eso, sino que lo está reforzando como un arma estratégica y versátil del poder estadounidense.













