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El legado medioambiental de Bush


Con la marcha del Presidente Bush aún reciente, ha empezado la revisión de su legado. Una de las voces que ha sorprendido por su comprensión hacia el tejano, es la del propio Barack Obama, que ha puesto de relieve un mayor entendimiento hacia algunas de las decisiones del anterior presidente.
Hoy vamos a echar una mirada a su legado medioambiental, un tema en el que ha recibido numerosas y duras críticas. Pero, ¿cuál es la realidad? Si somos objetivos y analizamos las iniciativas emprendidas, podemos afirmar que ha dejado un legado importante.
Bush ha sido el artífice e impulsor de la creación de la “mayor área marítima protegida del mundo” alrededor de sus islas en el Pacífico, una zona de más de 500.000 Km2 de valiosísima vida natural, en la que estará prohibida la pesca comercial, las extracciones petrolíferas y la minería, y en donde podemos encontrar la Fosa de las Marianas, la más profunda del planeta, hasta 21 volcanes submarinos, y atolones coralinos de enorme valor.
Lo hizo acogiéndose a una norma de 1906, la llamada Ley de Antigüedades, que confiere al presidente el poder de designar como monumento nacional cualquier zona que considere de valor cultural o científico.
Esto en la práctica significa sentar las bases para la administración efectiva de los mares y supone un plan de conservación que beneficiará a los ciudadanos y a las futuras generaciones, con un campo de actuación enorme para la ciencia, el conocimiento y la concienciación medioambiental. Además de preservar arrecifes coralinos de gran valor, algo que reviste especial importancia cuando una tercera parte de los arrecifes están en vías de extinción. Los corales vienen a ser el equivalente oceánico a las selvas amazónicas, de ellos dependen para su subsistencia muchas plantas y animales, y su desaparición puede provocar el colapso de ecosistemas enteros.

En las áreas que estarán protegidas se encuentran algunas de las islas más alejadas de los principales centros de población del planeta, por lo que no han sufrido las consecuencias de la pesca intensiva, que tanto daño ha hecho a otras zonas de los océanos.
También tiene una de las biodiversidades más completas del mundo, fuentes hidrotermales, volcanes submarinos, y piscinas de sulfuro submarinas únicas en el mundo.
El plan aprobado por Bush hace unas semanas contempla el establecimiento de tres nuevos «monumentos marinos nacionales» en diferentes territorios estadounidenses del Pacífico, donde están ricos arrecifes de coral, la citada Fosa de las Marianas, y ocho atolones de coral e islas. El Atolón Johnston, que en su día fue usado para almacenar armas químicas, también será protegido.
Los “monumentos marinos nacionales” son establecidos de manera que respetan las necesidades de seguridad nacional de EE.UU., garantizando la libertad de navegación para todos los navíos de acuerdo con la ley internacional, así como la movilidad global de las fuerzas estadounidenses.
La Fosa de las Marianas, que alcanza una profundidad de hasta 11 kilómetros, y la cadena de volcanes submarinos y fuentes hidrotermales que hay en la zona, quedan protegidas de la exploración minera. En las áreas de coral también se impone una prohibición de la pesca comercial a una distancia de 50 millas náuticas de la costa.

¿Por qué es tan importante la protección de esta reserva marina?
Lo es por su riqueza ecológica y biológica, porque ya sólo quedan un 4% de ecosistemas marinos que siguen intactos, y porque las Marianas contienen una de las áreas geológicas más excepcionales del mundo, con un arrecife coralino donde se alojan más de 300 especies de variedades de coral y de peces.
El Atolón Rose, al este de la isla de Samoa, tiene la mayor proporción de coral vivo del mundo, por lo que su protección es vital para conservar estos arrecifes, y también acoge al cangrejo gigante de los cocoteros, el mayor crustáceo de tierra del que se tenga conocimiento hasta ahora, tiburones, almejas gigantes, peces loro y ballenas jorobadas.
También ha protegido el Monumento de las Islas Remotas del Pacífico, que cuentan con una valiosísima fauna que incluye tiburones, pájaros migratorios y galápagos.

Lejos de manipulaciones y acusaciones interesadas, que tanto se han escuchado en estos tiempos, muchas veces con un claro tono ideológico destructivo, hay que admitir que George W. Bush ha protegido con medidas reales y efectivas más lugares de especial relevancia y riqueza en el mar que cualquier otra persona en la historia.
Si la creación de esta gigantesca reserva marina no fuera suficiente para afirmar esto, que lo es, además Bush designó en 2006 una amplia extensión del archipiélago noroccidental de Hawai como Monumento Nacional Marino de Papahanaumokuakea, concediéndole a esta área el mayor grado de protección que contempla la legislación norteamericana.
Ese santuario marino en Hawai abarca una extensión de 362.000 kilómetros cuadrados de arrecifes, atolones y mares de aguas poco profundas, y es un poco más grande que el célebre Parque Marítimo de la Gran Barrera de Arrecife de Australia, que hasta ahora era la mayor reserva marina protegida del mundo.
Esta reserva de Hawai alberga además a unas 7.000 especies, de las que alrededor de una cuarta parte no existen en ninguna otra parte. Las islas deshabitadas del archipiélago y las aguas que las rodean son importantes zonas de reproducción de tortugas marinas y es donde habita la única población superviviente de las amenazadas focas monje en Hawai.
Las restricciones impuestas, contemplan que la actividad pesquera será eliminada en cinco años y los visitantes necesitarán un permiso para bucear en la zona.
La creación de estas reservas marinas es el paso más importante y revolucionario que ha emprendido cualquier presidente en términos de recursos marinos. Y esto, en unos tiempos de vacuidad y manipulación intelectual, donde la gente sigue ciegamente los dictados de moda que marcan algunos mass media, hay que señalarlo claramente para entender la realidad.
La decisión tomada por Bush pocas semanas antes de dejar la presidencia, permitirá evitar la destrucción y la extracción de los ricos recursos naturales y biológicos de estas zonas de enorme belleza.
La preservación de estos ecosistemas de gran valor científico y biológico son parte de ese legado medioambiental de Bush, que no se quiere ver por parte de los medios o un sector de la opinión pública. Pero que está ahí, es real, y del que se beneficiarán las generaciones futuras y el planeta mismo.

Estados Unidos aprueba la creación de tres reservas marinas




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