Trump, aranceles, farmacéuticas, aptitud física, Obama y Hillary Clinton
No hay semana que el presidente Trump y su gabinete, que es uno de las más brillantes en las últimas décadas, no nos deje un buen puñado de noticias importantes. Revisemos algunas de ellas.
Trump ha enviado una carta a 17 grandes farmacéuticas, entre ellas, Pfizer, Moderna, Eli Lilly, y AstraZeneca, con el objetivo de concederles 60 días para reducir sus precios o los obligará a hacerlo mediante aranceles y otras medidas. Esto verdaderamente puede impactar positivamente en la sociedad, ya que los estadounidenses pagan un 800% más por algunos medicamentos recetados que los europeos. Los precios deberán subir en el extranjero y dejaremos de subsidiar los precios reducidos en los sistemas socialistas que se aprovechan de la investigación y desarrollo de EE. UU. Actualmente, los estadounidenses pagan casi todo este coste. Por eso los precios son más elevados aquí. Los esquemas de medicina socialistas, como en España, no pagan por ello. A partir de ahora, si no financian sus medicamentos, no los tendrán. Lo que pretende Trump es obligar a las empresas farmacéuticas a subir los precios en esos otros países al hacer que cobren el mismo precio en Estados Unidos. Esos países, como España y otros, pueden pagar su parte justa o quedarse sin los medicamentos estadounidenses.
El plan de Trump es simple y efectivo:
✅ EE. UU. obtiene el precio global más bajo para cualquier medicamento
✅ Los nuevos medicamentos deben lanzarse al precio global más bajo
✅ Las ganancias generadas por el aumento de precios en el extranjero compensarán la diferencia y cubrirán la I+D
El nuevo sistema traerá justicia a este sector, al igual que los aranceles en el comercio internacional. Se acabó el tiempo en el que los contribuyentes estadounidenses pagaban la cuenta farmacéutica del resto del mundo. Esto lo vemos claramente con algunos datos: sólo Medicaid gasta más de 80.000 millones de dólares en medicamentos a un precio 5 o 10 veces mayor que el precio a nivel mundial. Un ejemplo: Francia paga 67 dólares por un medicamento para la diabetes y EE. UU paga 798 dólares por el mismo medicamento.
Esto es así porque los europeos se han beneficiado de Estados Unidos, al igual que lo han hecho en comercio y defensa, pero la estrategia del presidente Trump cambiará esto y ahorrará muchísimo dinero a los pacientes. Estados Unidos también podría reducir los costes de Medicare y Medicaid en decenas de miles de millones, algo que ayudaría a equilibrar el presupuesto y reducir el déficit. Todo ello sin riesgos inflacionarios, con ahorros reales y el resto de países pagando su parte justa.
Trump es el único presidente y líder mundial que se ha enfrentado por fin a la poderosa Big Pharma y los países que se aprovechan de Estados Unidos. Esto es poner a consumidores y los contribuyentes estadounidenses en primer lugar, y por eso tiene el apoyo mayoritario de los votantes.
El presidente Trump ha confirmado también que los aranceles recíprocos entraron en vigor el pasado viernes para todos los países que se han negado a firmar acuerdos comerciales o no han negociado de buena fe y hecho trampas, como es el caso de Canadá, al que ha impuesto aranceles del 35%. En el caso de que intenten pasar mercancías de contrabando, la penalización subirá al 40%. Los aranceles sectoriales se mantienen en el 50% en aluminio, cobre y acero. Canadá se ha negado a ceder en puntos clave como lácteos (280%), huevos o barreras comerciales no arancelarias y es el único país, además de China, que ha tomado represalias contra EE. UU. Además, es poco colaborador para luchar contra el tráfico de fentanilo. Este año se ha decomisado producto suficiente para matar a 16 millones de estadounidenses; hay enormes laboratorios de drogas en el oeste de Canadá y los cárteles mexicanos operan libremente en el norte. O toman medidas y entran en razón o lo pagarán caro.
El presidente Trump ha firmado otra orden ejecutiva de gran alcance que recupera la Prueba de Aptitud Física Presidencial en las escuelas públicas de todo el país. La prueba incluía anteriormente una carrera de una milla, dominadas o flexiones, abdominales, carreras de lanzadera y mucho más. De esta forma se impulsará la creación de programas escolares que recompensen la excelencia en educación física. Se trata de una medida necesaria para combatir el deterioro de la salud física de los estudiantes, las altas tasas de obesidad e incrementar las clases de educación física. Es una gran iniciativa para recuperar la cultura de la disciplina, el esfuerzo y el mérito.
Esta prueba fue instaurada por el presidente Ike Eisenhower en 1956, y ese desastre socialista que fue Obama la terminó en 2012. Trump la ha vuelto a recuperar en su esfuerzo para hacer de América un país sano y en forma otra vez y con el objetivo de fomentar la aptitud física entre la juventud.
Como colofón a otra gran semana de avances, también se han desclasificado los documentos del Informe Durham, que indica que la Comunidad de Inteligencia era plenamente consciente del plan de la campaña de Hillary Clinton para vincular de forma falsa al presidente Donald Trump con Rusia en 2016. El FBI de Obama no investigó la inteligencia que indicaba que la campaña de Clinton fabricó la farsa de la colusión Trump-Rusia. El FBI luego utilizó el expediente Steele, creado por la campaña de Clinton, para obtener la orden FISA para espiar la campaña de Trump a través de Carter Page.
Los documentos desclasificados confirman que Hillary Clinton aprobó personalmente el plan para incriminar a Trump con acusaciones de complicidad rusa en las elecciones de EE. UU para “distraer la atención de sus correos electrónicos perdidos” y “demonizar a Trump.” Más tarde, el FBI de Obama y sus medios de comunicación aliados echaron más leña al fuego con noticias falsas y sesgadas. Lo que se ha revelado hasta ahora y que aquellos medios de desinformación siguen ocultando o minimizando es todo esto: el FBI sabía que el engaño de la colusión rusa provino de la campaña de Clinton, y luego ignoraron inteligencia clave para encubrirlo; el plan de la campaña de Clinton era usar o coordinar con el FBI de Obama para acelerar la narrativa y filtrarla a los medios de comunicación estadounidenses e internacionales (en España numerosos periodistas repitieron la información falsa como idiotas y siguen igual hasta la fecha); el FBI colocó miles de documentos relevantes en «bolsas para quemar» y destruir, pero el nuevo director del FBI de Trump, Kash Patel, los ha encontrado en una habitación secreta en las oficinas del FBI, y descubierto todo el tinglado; Hillary Clinton aprobó ese plan para inventar una narrativa de que Donald Trump estaba coludiendo con Rusia con el fin de distraer al público de su uso ilegal de un servidor de correo electrónico privado; el informe original del director nacional de inteligencia de finales de 2016 decía correctamente que Rusia no favorecía a Trump y no trabajó para elegir a Trump, incluso reteniendo inteligencia perjudicial sobre Clinton. A pesar de eso, Obama ordenó que se creara un nuevo informe que vinculara a Trump con Rusia. Algo muy rastrero que define bien al personaje. Bajo la dirección de Obama, Brennan y Clapper fabricaron inteligencia e incluyeron el expediente Steele pagado por Hillary Clinton en el nuevo informe, a pesar de las advertencias de numerosos analistas de la CIA y otras agencias de que no era confiable y era falso. Todo esto confirma uno de los mayores escándalos políticos y de encubrimiento en la historia estadounidense. Esto debería ser una historia que cubriera cada medio que se considere realmente plural y defensor de la libertad de prensa. Barack Obama y Hillary Clinton aprobaron el engaño de Rusia contra Trump y tanto el FBI como la CIA y medios aliados fueron utilizados como herramientas para atacarlo.
Trump tenía razón en todo y ahora ha sido reinvindicado. Y, por si fuera poco, la economía estadounidense va como un tiro creciendo al 3% y con todos los indicadores en positivo. Ni tan mal, oiga.

















