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Amenaza Terrorista

La reciente detención del saudí Jalid Alí Aldawsari, de 20 años, que estudiaba Químicas en la ciudad de Lubbock (Texas), y que pretendía atacar la casa del expresidente George W. Bush en Dallas, entre otros objetivos que incluían a tres militares, presas hidroeléctricas y plantas nucleares, usando armas químicas, en concreto el explosivo químico TNP, no ha hecho sino confirmar lo que muchos analistas de Inteligencia llevamos advirtiendo desde hace tiempo. La amenaza terrorista de Al Qaeda no sólo implica a radicales islamistas de la propia organización sino también a otros grupos y ciudadanos que encuentran en Al Qaeda el modelo ideológico a seguir y la inspiración para dar rienda suelta a su fanatismo.
El caso de terrorismo de Aldawsari es representativo porque pone de relieve que extranjeros radicalizados pueden vivir en Estados Unidos sin despertar sospechas de vecinos, compañeros de estudios, profesores, etc, pero también demuestra que la acción coordinada de la Inteligencia y los servicios policiales puede ser efectiva para desmantelar complots terroristas antes de que lleguen a alcanzar sus objetivos.

Es evidente que los riesgos de acciones terroristas van a venir de forma creciente por parte de este tipo de individuos o grupos afines, con ciudadanía árabe, pero no únicamente. El peligro de centrar la atención sólo en ellos es enorme, porque hay un gran número de estos aspirantes a terroristas que tienen ciudadanía estadounidense o europea.
Por ejemplo, un estudio del Centro de Inteligencia del Estado de Nueva York señala que 50 individuos arrestados por estar involucrados en la última década en 32 complots de ataques terroristas graves contra este país, con una clara aproximación ideológica a Al Qaeda, eran ciudadanos estadounidenses. La realidad es que los individuos dispuestos a cometer ataques terroristas con grandes probabilidades ya están en territorio de Estados Unidos o de Europa. Como ha sucedido con Jalid Alí Aldawsari. Son ellos los que pueden y los que están actuando sin previo aviso y los que podrían provocar la próxima catástrofe terrorista.
Las organizaciones islamistas radicales están reclutando a occidentales porque hay muchos jóvenes marginados por la crisis económica y que son objetivos fáciles para la manipulación ideológica, y porque también hay individuos altamente preparados y cualificados que están convencidos de participar en una causa noble. Ellos son víctimas de la propaganda islamista y antiamericana, que es más intensa que nunca y ofrece buenos resultados por encajar en lo políticamente correcto para muchos jóvenes, que en realidad no entienden el mundo que les rodea ni el papel de Estados Unidos.
Esta nueva situación está empujando a que fuerzas policiales locales y estatales participen cada vez más en la lucha antiterrorista, y ello es así porque los radicales están llevando la amenaza a un nivel de riesgo cercano para los ciudadanos, quienes tal vez no perciban la amenaza con la intensidad que realmente tiene.

La amenaza que supone para Estados Unidos la manipulación ideológica de personajes como Anwar al-Awlaki, un clérigo musulmán y terrorista nacido en Estados Unidos y que tiene vínculos con Al Qaeda, no ha desaparecido, pero su radio de acción se ha ampliado ahora a los ciudadanos occidentales, entre los que encuentra un caldo de cultivo excelente para reclutar terroristas.
El mensaje es nítido, los individuos que podrían cometer ataques ya están entre nosotros y todos deberíamos mantener la guardia alta para colaborar con las fuerzas policiales y los servicios de Inteligencia.
La amenaza terrorista ha evolucionado en estos diez años, desde el 11/S, y en estos momentos se encuentra en una fase de reestructuración. Por ello los esfuerzos para eliminar o reducir los riesgos de ataques terroristas en el país deben continuar con insistencia.




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