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Al Qaeda busca Armas de Destrucción Masiva


Este pasado mes de enero Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM), la sección de Al Qaeda en el Norte de Africa, se vio obligada a abandonar una de sus bases en el noreste de Argelia, cerca de la localidad de Tizi Ouzou, donde estaban experimentando el desarrollo de un arma bacteriológica (peste, tuberculosis…) y otras sustancias químicas, debido a un fallo del programa (oficialmente) o un sabotaje de fuerzas especiales (extra oficialmente), que provocó un brote infeccioso, matando al menos a 40 yihadistas de la célula de Abdelmalek Droudkal.
En una zona tan cercana a Europa, apenas a unos cientos de kilómetros de las costas españolas, se llevaba a cabo una de las iniciativas más peligrosas de la organización terrorista: el desarrollo de armas de destrucción masiva. El interés de Al Qaeda por armas bacteriológicas no es nuevo ni la primera vez que intentan hacerse con ellas. Es un objetivo prioritario para los islamistas desde hace tiempo.
La confirmación del incidente por agentes de campo y la interceptación de comunicaciones entre AQIM y los dirigentes de Al Qaeda en Paquistán, ilustra los esfuerzos y planes de la organización terrorista para usar armas bacteriológicas, algo que podría suceder en cualquier momento y en cualquier lugar.

Por eso se hace más necesario que nunca redoblar los esfuerzos en la lucha contra Al Qaeda. Las recientes operaciones en Argelia, que se han cobrado la vida de numerosos terroristas, y en España, donde se ha desarticulado una de sus redes que proporcionaba documentación falsa a los yihadistas, forman parte de esas misiones imprescindibles para evitar nuevos ataques terroristas.
Occidente vive en una calma aparente porque la amenaza es real y no ha desaparecido. Es algo que los ciudadanos no deben olvidar. Ni los responsables de seguridad y defensa.
El incidente de la base de AQIM en Argelia, donde mantienen alrededor de una docena de campamentos activos y al menos otros tantos campamentos móviles en Marruecos, Túnez y Nigeria, ha provocado también que numerosos yihadistas, más de 60, se hayan entregado a las autoridades argelinas, por miedo a los efectos de la epidemia, y varias operaciones que han golpeado a los yihadistas en el país magrebí, desarticulando numerosas redes de apoyo. Sólo en el 2008 más de 300 yihadistas fueron detenidos en Argelia. Y 2009 está siendo muy activo también.

Las informaciones que está proporcionando Ali Ben Touati, alias Abu Tamim, emir de “El Ansar» (los partisanos), una de las principales brigadas de Al Qaeda para el Maghreb Islámico, detenido recientemente en la Cabilia, están siendo vitales para implementar estas misiones y desarticular comandos yihadistas, así como la calidad de la información de Inteligencia que se está recabando en otras fuentes.
Desde hace meses Al Qaeda ha intensificado sus planes para lanzar ataques con armas bacteriológicas y algunos de sus expertos visitan las bases de la organización alrededor del mundo prestando formación, medios y motivación para articular este tipo de ataques.
Que lo consigan no es fácil, pero les bastará una sola ocasión para lograr el objetivo de sembrar el pánico absoluto. Esta amenaza es una de las más graves que pesan actualmente sobre la seguridad mundial.
Una epidemia de peste, gripe, viruela, Ébola, tuberculosis, o cualquiera de los virus letales que intenta conseguir Al Qaeda, podrían poner a Occidente ante una crisis sanitaria y de seguridad de dimensiones colosales.
Que no afrontemos esta situación, sólo depende de la actuación de los servicios de Inteligencia y los comandos de Operaciones Especiales, que combaten activamente estos planes y proyectos de Al Qaeda, que pretenden emplear en sus ataques terroristas armas de destrucción masiva.




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