Trump y el fin del impuesto sobre la renta
El presidente Trump ha sugerido que los ingresos impulsados por los aranceles podrían permitir la eliminación del impuesto federal sobre la renta durante este segundo mandato presidencial y ha anticipado la reforma más ambiciosa del sistema tributario estadounidense en más de un siglo. Si los objetivos se cumplen, este podría ser otro de sus legados históricos más importantes.
De momento, la Administración Trump ya está adoptando medidas decisivas para cerrar el programa «Direct File» de Joe Biden, que amplió de forma gigantesca el Servicio de Impuestos Internos (IRS – la Hacienda estadounidense) y le permitió espiar en las cuentas bancarias de los ciudadanos. Un programa inconstitucional y despilfarrador. Direct File es el programa de la izquierda demócrata para hacer realidad su sueño de una vigilancia financiera total. A los españoles les sonará esto del control exagerado por el gobierno, porque su Agencia Tributaria utiliza diversas herramientas para expoliar a los ciudadanos. Trump está poniendo fin a esta apropiación de poder inconstitucional, tal y como lo prometió. Es sólo una de las reformas que el Departamento del Tesoro está preparando en el IRS, entre ellas la capacidad para realizar investigaciones penales en su División Penal con el objetivo de desmantelar las redes financieras de grupos radicales violentos de ultra izquierda como Antifa., entre otros. Por ahora, el Senado ha confirmado a Billy Long como Comisionado del IRS, que era el nominado por Trump, y quien ha respaldado en el Congreso varias veces legislación para cerrar el IRS. De entrada, la Administración Trump cerrará más de 120 oficinas de impuestos del IRS en todo el país. Una excelente noticia porque quita la bota de la presión fiscal sobre los ciudadanos. Un alivio enorme para los trabajadores y las empresas. Algo así sería conveniente en España también, donde el fisco asfixia a impuestos a la sociedad y a las empresas.
La eliminación del impuesto sobre la renta es un objetivo deseable por el presidente Trump, que siendo consciente de lo complicado de la tarea, al menos está dispuesto a recortar drásticamente este impuesto en los próximos años. Un balón de oxígeno vital que podría hacer crecer la economía de forma acelerada y llevarnos a una nueva era de prosperidad.
Queda un largo camino para conseguir unos Estados Unidos sin impuestos sobre la renta, y aunque el elevado gasto gubernamental, cifrado en unos 7 billones de dólares al año, de los cuales casi 2,7 billones son generados por el Servicio de Impuestos Internos (IRS) mediante esta forma de tributación, lo hace realmente difícil de conseguir, el desafío planteado por el presidente Trump es poner al país en esa senda de impuestos cada vez más reducidos. El enfoque es acertado y encaja con la cultura empresarial estadounidense de incentivar el esfuerzo, el trabajo, la iniciativa, el emprendimiento, y un gobierno limitado. Todo ello muy alejado de los sistemas de control, esclavitud impositiva y abuso por parte de gobiernos socialcomunistas como el que actualmente tienen la desgracia de sufrir en España.
De momento, Trump ya puede atribuirse el mérito de un importante alivio fiscal, dado que se estima que la Ley One Big Beautiful, promulgada el pasado mes de julio, reducirá los ingresos fiscales federales en aproximadamente 5 billones de dólares a lo largo de una década; dinero que los ciudadanos y las empresas gastarán, ahorrarán o invertirán mucho mejor que el gobierno y los burócratas. Esta Ley One Big Beautiful y la ley tributaria que promulgó en 2017 durante su primer mandato, han hecho posible que la economía estadounidense sea más competitiva frente al resto del mundo y seguirán impulsando el crecimiento en los próximos años. Un legado de prosperidad real sobre el que los medios de desinformación no comentan porque se les cae su falsa narrativa. Para Trump, salvar a los contribuyentes actuales y futuros de la carga del gasto descontrolado, el despilfarro y la deuda es su principal objetivo. Para conseguirlo la Ley One Big Beautiful incluye más de un billón de dólares en recortes de gastos federales programados para la próxima década. Durante el año fiscal que finalizó el pasado mes de septiembre, ya logró una pequeña reducción del déficit. Pero con el gasto federal anual aún cerca de los 1,8 billones de dólares por encima de los ingresos, la urgencia es un gobierno más pequeño que gaste menos y con más eficiencia.
Para aquellos que se llevan las manos a la cabeza cuando se habla de terminar con el impuesto sobre la renta, conviene recordar que durante gran parte de la historia de este país, Estados Unidos prosperó sin un impuesto sobre la renta. De hecho, después de la Guerra Civil, casi todos los impuestos fueron derogados y el gobierno federal dependió principalmente de los aranceles para obtener ingresos, lo que proporcionó al gobierno ingresos suficientes en tiempos de paz. Así, en 1882, el gobierno tenía ingresos de 403 millones de dólares, pero los gastos eran de tan sólo 257 millones, obteniendo un superávit presupuestario de casi el 36%. Impensable hoy día, pero que podemos volver a conseguir con las políticas de incentivos adecuadas.
Fueron los políticos de tendencia socialista (¡cómo no!) los que crearon el impuesto sobre la renta hace más de 100 años, en gran medida porque querían financiar un gobierno mucho más grande. Esto nos suena familiar, ¿verdad? Las cosas no han cambiado tanto. De modo que para eliminar los impuestos elevados y abusivos, también es necesario eliminar los enormes programas federales que los consumen. Esto se lo deberían hacer mirar en España, donde la situación fiscal es escandalosa y va a peor con el gobierno de Pedro Sánchez.
El presidente Trump se ha marcado como objetivo para ayudar a los contribuyentes, a los consumidores y los pacientes, rechazar otro rescate de ObamaCare y permitir que todos los estadounidenses adquieran sus propios seguros médicos más baratos y mejores. Para ello debe instar al Congreso a codificar una reforma completa que ya está en marcha y que hará que los seguros de salud bajen tanto que la gente podrá costear un seguro médico sin subsidio gubernamental. Esto también tendrá su impacto en la reducción de los gastos federales y en la bajada de los impuestos.
El camino de la eliminación del impuesto sobre la renta ya se ha iniciado. El presidente Trump busca eliminarlo, de entrada, para quienes ganan menos de 150.000 dólares anuales, con el objetivo a largo plazo de abolir totalmente el IRS.
El impuesto sobre la renta representa actualmente más de la mitad (54%) de los ingresos totales del gobierno, según los últimos datos del Departamento del Tesoro, y los impuestos sobre la renta de las personas físicas aportaron 217.000 millones de dólares de los 404.000 millones recaudados el mes pasado. Los aproximadamente 689.000 millones de dólares en gastos, sumados al impacto del cierre y el retraso en el pago de prestaciones, resultaron en un déficit de 284.000 millones de dólares para el mes, a pesar de un récord de 31.000 millones de dólares en ingresos netos por aranceles en octubre.
Para el año fiscal 2025, que finalizó el 30 de septiembre, el gobierno recaudó 195.000 millones de dólares en aranceles, un aumento de más del 250% con respecto al año anterior, al tiempo que recaudó casi 2,7 billones de dólares en impuestos sobre la renta.
Las disparidades en las cifras son evidentes, pero los elevados ingresos futuros por el crecimiento económico del PIB, los aranceles y las inversiones billonarias de grandes corporaciones y de países extranjeros, permitirán plantearse la eliminación del impuesto sobre la renta y el pago de la deuda nacional en unos años, tal y como desea el presidente Trump. Ya sólo este año, las inversiones extranjeras y empresariales se acercarán a los 21 billones de dólares, de momento alcanzamos los 18 billones; cantidades que representan un vuelco completo a la situación económica.
A nivel ciudadano, el Big Beautiful Bill del presidente Trump hará posible el mayor reembolso de impuestos en la historia y asegurará que los estadounidenses conserven más dinero de lo que ganan en sus cuentas bancarias. Esto es un alivio real para millones de contribuyentes que estaban esperándolo y que lo merecen.
En suma, la idea de Donald Trump de eliminar el impuesto sobre la renta y los avances que se van consiguiendo son de tal alcance que su solo planteamiento generará aún más riqueza, aunque no se consiga por completo o se tarde más años en lograrlo.











