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Félix Rodríguez de la Fuente

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Un 15 de marzo de 1980 falleció el Dr. Félix Rodrígez de la Fuente, uno de los mejores naturalistas y divulgadores ecológicos. Murió, pues, hace 28 años en un accidente de avioneta en las frías y maravillosas tierras heladas de Shaktoolik, Alaska, a 25 kilómetros de la costa del mar de Bering, mientras el equipo del célebre programa de Televisión Española, “El Hombre y la Tierra”, integrado por el propio Félix, el cámara Teodoro Roa García y su ayudante Alberto Mariano Huéscar, junto con los pilotos Toney Oney y Warren Dobson, rodaban la famosa carrera de trineos Iditarod. Fue precisamente el día después de su 52 cumpleaños y Félix acababa de decir, poco antes de subirse a la avioneta en la que se estrellaría: “Es un maravilloso lugar para morir”, al contemplar el hermoso e incomparable paisaje de Alaska. No mucho después un cuervo negro cruzó volando raudo el cielo despejado, como un presagio del destino.

El equipo capitaneado por Félix Rodríguez de la Fuente volaba habitualmente en la avioneta de Toney Oney y su socio Warren Dobson. Ese trágico día la avioneta de Tony experimentó la pérdida de aceite, lo que les llevó a creer que no podrían volar demasiado tiempo, así que cambiaron de aparato y despegaron de Unalakleet. La vioneta que llevaba a Félix, Mariano, Teodoro, y Warren, se estrelló poco después. Tony aterrizó inmediatamente y acudió en su rescate. Nada pudo hacer ya.

La mítica carrera de perros de trineo Iditarod se celebra en Alaska desde 1973. Es una de las últimas grandes aventuras reales que quedan sobre la Tierra, una lucha individual impregnada de heroísmo y amor por la naturaleza, en la que hay que recorrer 1.857 kilómetros en trineos tirados por perros. Esta carrera rememora una auténtica gesta solidaria, cuando en 1925 se organizó una expedición con varios tiros de perros que partieron de Anchorage y debían relevarse para completar la distancia hasta la ciudad de Nome, para llevar una vacuna que salvaría de la muerte a sus habitantes; Nome es una ciudad costera donde se había declarado una epidemia de difteria.
Lo inhóspito del territorio, en el ártico, y la precaria aviación de la época, hacía imposible llegar de otra manera que no fuera mediante trineos, precisamente el medio usado tradicionalmente por los habitantes de esas tierras desde tiempos ancestrales.
En aquella expedición más de cien perros y veinte musher (conductores) se relevaron en una odisea sin igual que los llevó al agotamiento durante cinco días de lucha contra las inclemencias del tiempo y la naturaleza. Pero al final un tiro con 13 perros y un musher llegaron a Nome con la vacuna salvadora.
Iditarod, que significa “lugar lejano”, conmemora este acontecimiento y pone de nuevo al hombre en contacto y comunicación con los perros y la naturaleza salvaje en una aventura apasionante.
La avioneta en la que iba Félix llevaba recorridas 900 millas de esta carrera cuando se produjo el fatal accidente. Sus cuerpos fueron llevados a la morgue de Nome y repatriados desde allí a España.

Félix tenía apasionantes proyectos en mente, como la filmación de los albatros de Córdoba (Alaska) y las Islas Aleutianas, que se extienden desde Alaska hasta Japón y Siberia, entre otros muchos, y ya era muy popular también en Canadá y Alaska.
Es justo recordar a estos inmensos profesionales que fueron Félix, Mariano y Teodoro, cuya humanidad y pasión por el trabajo marcó a millones de personas.

Félix Rodríguez de la Fuente fue uno de los mayores especialistas en aves rapaces y lobos, y un divulgador único sobre ecología. El intenso trabajo con los lobos, por ejemplo, hizo posible que se empezara a hablar de su protección. La cría en cautividad de varias manadas, le permitió estudiar de cerca sus costumbres, movimientos, etc. Con el tiempo, llegaría a ser su líder durante un período de quince años. Los conocimientos que adquirió, los proyectó después en sus documentales, artículos y charlas. Su obra es inmensa y llena de verdaderos prodigios.

Dirigió más de 570 programas para la televisión, por ejemplo “Planeta Azul”, “Vida Salvaje”, “Félix, el amigo de los animales”, “Fauna”, “Aventura”, o “Imágenes para saber”. Aunque la más importante fue, si duda, “El Hombre y la Tierra”, serie mítica de la Naturaleza donde las haya, vista en 40 países por más de 800 millones de personas. Las enciclopedias “Fauna Ibérica” y “Enciclopedia Salvat de la Fauna”, redactadas y coordinadas por Félix, han sido traducidas a 13 idiomas, vendida en 30 países, con unas ventas que superan los 80 millones de fascículos. Félix escribió o dictó 21 libros, entre ellos “El Lobo”, y más de 300 artículos, decenas de guiones, impartió más de 500 conferencias, y planeaba nuevas expediciones a Norteamérica, Sudamérica, África, y, por supuesto, España.
Datos que reflejan el enorme trabajo que realizó de investigación y divulgación.

Mi novela “Lobo Gris” sale al mercado en un mes de marzo como aquél en el que nos dejó Félix, y es mi mejor homenaje al gran señor de los lobos. La novela está impregnada de su pasión por éstos y es el mejor tributo que puedo ofrecer al gran conocedor de estos animales.
El espíritu de Félix y su pasión por los lobos y la naturaleza en general siguen vivos en miles de personas. Ahí están especialistas de la talla mundial de Aurelio Pérez, Joaquín Araujo, Javier Ceña, Carlos Sanz García, Miguel Pou Vázquez, Luis Mariano Barrientos, José Luis Nava, Fidel José Fernández, o L. David Mech, cuyos conocimientos en temas ecológicos y de la vida salvaje están fuera de duda, y han contribuido a crear una mayor conciencia medio ambiental.
Todavía suenas vivas las palabras de Félix Rodríguez de la Fuente:

“No cabe duda, queridos amigos, que el aullido del lobo es uno de los sonidos más impresionantes que ha producido criatura viviente alguna. El aullido del lobo debió dominar en las noches y en los días durante milenios en toda la región de Europa y Norteamérica. El aullido del lobo ponía el temor en todas las presas de este gran carnívoro. Hoy apenas si se escucha ya el canto del lobo. Hoy no se conoce la voz del lobo más que en algunas grabaciones obtenidas por los científicos. Nosotros hemos tenido la fortuna de oír aullidos de lobos casi cotidianamente durante los tres largos años que hemos dedicado a la filmación de esta especie».

Aquí pueden verse algunos vídeos en su homenaje:



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