Trump pone ley y orden en Washington D.C.
Si hay algo que conceder al presidente Trump es que siempre cumple sus promesas. Durante la campaña electoral prometió en al menos veinte ocasiones que enfrentaría y terminaría con la crisis de delincuencia y criminalidad desenfrenada en Washington D. C. Esta pasada semana, ha empezado a cumplir esa promesa con dos órdenes ejecutivas de alto impacto que buscan abordar la situación actual que enfrentamos en el Distrito de Columbia:
1º Declaración de una Emergencia Criminal en D.C.
2º. Movilización de la Guardia Nacional de D.C, la ATF, la DEA, el FBI y la policía de parques.
Las órdenes ejecutivas permiten a Trump federalizar la policía de Washington D.C y desplegar casi 1.000 soldados de la Guardia Nacional en las calles de la capital. Al firmar estas órdenes, el presidente invocó la Sección 740 de la Ley de Autonomía de D.C. (1973) que otorga poderes de emergencia para tomar el control directo del Departamento de Policía Metropolitana, que ahora responderá ante Trump, no ante la ineficaz alcaldesa. La cadena de mando cambia completamente, la fiscal general Pam Bondi está a cargo y el jefe de la DEA, Terry Cole, será el comisionado federal de policía interino.
El mensaje de Trump es contundente: los días de matar, robar, agredir o herir a personas inocentes han terminado. El plan de Trump no sólo es bueno para Washington D.C. sino que servirá como un ejemplo de lo que podría suceder en otras grandes urbes. Cada ciudad importante de Estados Unidos está saturada de crímenes violentos y gobernada por demócratas incapaces de imponer la ley y el orden. Trump demostrará que se puede tener una ciudad segura si realmente se aplican las políticas adecuadas y se emplea mano dura contra el crimen, en vez de las políticas laxas de los demócratas.
Los beneficios políticos y de seguridad de esta operación son formidables. Cuando el presidente Trump logre, y no tardando, que Washington D. C. sea una ciudad más segura, sin personas sin hogar inundando las zonas turísticas, combatiendo las pandillas y reduciendo la delincuencia violenta y el crimen, el contraste con otras ciudades como Philadelphia, Chicago, Nueva York, Los Ángeles, etc, será abrumador y mostrará el camino a seguir.
Todos sabemos que los demócratas utilizan cualquier excusa para reventar las calles con disturbios, lo vimos tras el arresto y muerte de George Floyd y los ataques a monumentos nacionales. Desde entonces, la delincuencia y los altercados urbanos son una realidad creciente y preocupante. Por esta razón, el presidente Trump y el Pentágono están valorando la creación de una “Fuerza de Reacción Rápida para Disturbios Civiles Domésticos”, con el fin de poder desplegar a cientos de soldados de la Guardia Nacional en ciudades arrasadas por crimen, disturbios o agitación urbana como una manera enérgica de priorizar la seguridad pública y restaurar la ley y el orden en las grandes ciudades asoladas por el crimen, la delincuencia y los disturbios puntuales. El presidente Trump quiere terminar con las políticas de los alcaldes, los jueces y los concejos demócratas, que se basa en otorgar fianza inmediata a los delincuentes violentos o ninguna fianza, imponer sentencias leves, y permitir que las pandillas usen a menores como sicarios y campen a sus anchas por las calles y comunidades.
Al poner su plan en marcha, Trump expone a los demócratas como los defensores de los criminales en lugar de defender a las víctimas. Trump es quien está del lado de los ciudadanos honrados. Ser trata de ley y orden. Se trata de recuperar nuestras ciudades para que vuelvan a ser seguras. De momento, los resultados ya apuntan a un éxito importante. Más de 100 arrestos en apenas seis días, enfocando las operaciones contra asesinos y miembros de pandillas violentas.













