La inteligencia estadounidense en alerta por la amenaza china
Hay una realidad que no aparece cada día en TV ni en la prensa, pero es determinante para el éxito de las políticas del presidente Trump. La actividad de inteligencia juega un papel crucial y, en el caso de China, ha adquirido una relevancia aún mayor por sus implicaciones militares, estratégicas, comerciales y económicas.
Una información de estas últimas semanas ha alertado a la comunidad de inteligencia estadounidense. Las agencias de inteligencia extranjeras, en concreto del régimen comunista chino, están reclutando a empleados, tanto actuales como anteriores, del gobierno estadounidense con ofertas de trabajo engañosas, haciéndose pasar por firmas consultoras, reclutadores corporativos, centros de investigación y otras entidades en redes sociales, profesionales y encuentros de networking. Una advertencia que ha sido publicada por el Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad (NCSC) en su boletín del 8 de abril. Es evidente que los empleados federales, tanto actuales como anteriores, deben tener cuidado con estas ofertas y comprender las posibles consecuencias de participar. El centro indicó que quienes buscan empleo deben estar atentos a las señales de alerta, como ofertas de trabajo que parecen «demasiado buenas para ser verdad». En este escenario, actores extranjeros pueden ofrecer un trabajo con «trabajo flexible y un salario desproporcionadamente alto», «oportunidades de trabajo exclusivas con pago rápido» o un ciclo acelerado de contratación y pago que puede tomar sólo unas semanas en lugar de varios meses. Quienes buscan empleo también deben ser cautelosos cuando los reclutadores los colman de elogios excesivos o los instan a cambiar rápidamente de una plataforma de redes establecida a un método de comunicación más seguro. El reclutador podría solicitar inicialmente informes escritos sobre temas inocuos para el puesto, y posteriormente solicitar informes que contengan información confidencial o no pública.
Estas ofertas de trabajo se han vuelto muy sofisticadas para atraer a personas con experiencia en el gobierno y la Administración estadounidense que buscan nuevos empleos. Llegados a este punto de exposición y ante los persistentes esfuerzos del Partido Comunista Chino (PCCh) por influir e infiltrarse en todos los aspectos de la sociedad estadounidense, es necesario recordar a los titulares de autorizaciones de seguridad estadounidenses su obligación legal de proteger la información clasificada, incluso después de dejar el servicio en el gobierno de Estados Unidos.
La gravedad del tema ha llevado al FBI a emitir también algunas advertencias similares referentes a que los servicios de inteligencia de Pekín podrían usar perfiles falsos en redes sociales para dirigirse a personas con autorizaciones de seguridad y ofrecerles oportunidades profesionales. Ante la tentación que pueden suponer gratificaciones económicas, favores sexuales y de otro tipo, es preciso alertar del grave riesgo que corren aquellos que se impliquen con este tipo de ofertas y propuestas engañosas.
Como referente de estos riesgos de espionaje, destaca el caso penal contra el suboficial de la Armada estadounidense Thomas Zhao, quien fue sentenciado a 27 meses de prisión en enero de 2024 por proporcionar información militar confidencial a un oficial de inteligencia chino a cambio de casi 15.000 dólares en sobornos. Según el NCSC, el oficial chino contactó inicialmente a Zhao en un grupo de redes sociales dedicado a la compraventa de acciones. Su relación se fortaleció y Zhao aceptó la colaboración. O el de los dos ex agentes de la CIA que han sido declarados culpables de espiar para el régimen chino. Uno fue sentenciado a 10 años de prisión en 2024 y el otro a 20 años en 2019. También el caso del ex analista de inteligencia del Ejército condenado a siete años de prisión por proporcionar información militar confidencial a una persona que creía afiliada al gobierno chino. Korbein Schultz, de 25 años y residente de Wills Point, Texas, se declaró culpable en agosto de 2024 de conspiración para recopilar y transmitir información de defensa nacional, enviar ilegalmente información controlada a China y aceptar sobornos a cambio de información confidencial y no pública del gobierno estadounidense.
Desde mayo de 2022 hasta su arresto en marzo de 2024, Schultz participó en una conspiración para proporcionar documentos militares estadounidenses confidenciales, muchos de los cuales contenían información táctica y técnica sujeta a control de exportación, directamente a un ciudadano extranjero residente en la República Popular China, según consta en los documentos judiciales. A pesar de los «claros indicios» de que la persona a la que le proporcionaba la información probablemente tenía vínculos con el gobierno chino, Schultz continuó la relación a cambio de unos 42.000 dólares. Schultz se declaró culpable de proporcionar a la persona en China la orden operativa de su unidad del Ejército antes de su despliegue en Europa del Este en apoyo a las operaciones de la OTAN; lecciones aprendidas por el Ejército estadounidense del conflicto entre Ucrania y Rusia, aplicables a la defensa de Taiwán; manuales técnicos del helicóptero HH-60, el avión de combate F-22A y los sistemas de misiles balísticos intercontinentales; información sobre tácticas militares chinas y la Fuerza de Cohetes del Ejército Popular de Liberación; y detalles sobre ejercicios militares estadounidenses en la República de Corea y Filipinas. También proporcionó documentos sobre satélites militares estadounidenses y sistemas de defensa antimisiles, como el Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad y la Defensa Terminal de Área a Gran Altitud, así como tácticas para contrarrestar sistemas aéreos no tripulados en operaciones de combate a gran escala. La persona a la que Schultz proporcionó información en China lo contactó por primera vez a través de una plataforma de trabajo independiente on line poco después de que Schultz recibiera su autorización de acceso a información confidencial y secreta, según consta en los documentos judiciales. Supuestamente se hicieron pasar por clientes de una consultora geopolítica, solicitando a Schultz análisis detallados sobre las capacidades y la planificación militar estadounidense, en particular en relación con Taiwán y el conflicto entre Rusia y Ucrania. A medida que la relación avanzaba, las demandas del ciudadano chino se volvieron cada vez más específicas y delicadas, solicitando manuales técnicos, procedimientos operativos y evaluaciones de inteligencia. El conspirador dejó claro su interés en recibir materiales no disponibles públicamente y animó a Schultz a buscar niveles más altos de clasificación, enfatizando la «exclusividad» y «la información clasificada de alta calidad y superior», según se cita en los documentos judiciales referidos. Schultz accedió a enviar información clasificada de mayor nivel al ciudadano chino a cambio de dinero. Schultz, consciente de las implicaciones para la seguridad nacional, accedió a bases de datos restringidas, incluyendo redes informáticas cerradas del gobierno estadounidense, para descargar y transmitir al menos 92 documentos militares sensibles, según fuentes del Departamento de Justicia. También intentó reclutar a su amigo, un colega analista de inteligencia del Ejército, para participar en esta operación de espionaje. En ese momento, el amigo de Schultz estaba asignado al Comando Indopacífico del Departamento de Defensa de EE. UU., el comando combatiente que cubre China y sus áreas de influencia regional. Schultz y el conspirador chino hablaron sobre la necesidad de reclutar a otra persona con mejor acceso a material clasificado, y acordaron hacerlo de forma gradual, según consta en los documentos judiciales.
Schultz traicionó su juramento de defender a Estados Unidos, poniendo en riesgo a las fuerzas armadas. Ahora el Departamento de Justicia se mantiene alerta ante los intentos de China de atacar a nuestras fuerzas armadas y se asegura de que quienes filtren secretos militares pasen años en prisión, dado que los militares y la información de defensa son un objetivo prioritario para China.
El NCSC recomienda a las personas con acceso a información secreta cómo mitigar el riesgo de ser blanco de ataques, por ejemplo, verificando la identidad de desconocidos antes de aceptar su invitación y no publicar nada que pueda atraer la atención no deseada de agentes externos.
El Ejército de EE. UU también ha emitido advertencias similares. En junio de 2024, Fort Eisenhower en Georgia, sede del Centro de Excelencia Cibernética del Ejército, solicitó a sus militares que desconfiaran de determinadas ofertas de trabajo. «Los adversarios extranjeros están aumentando el uso de las redes sociales y ofertas de trabajo aparentemente legítimas para obtener información confidencial del personal del Departamento del Ejército y sus familiares», apuntaba la publicación en su momento.
Junto con esta advertencia se incluye una lista de recomendaciones, como desactivar el geoetiquetado y las redes sociales basadas en la ubicación en teléfonos y cámaras digitales, y no publicar imágenes de equipos dañados. En mayo de 2024, la Guardia Costera de EE. UU. publicó un artículo advirtiendo a sus militares y a sus familias de este tipo de riesgos de espionaje de agentes extranjeros que podrían ofrecerles a sus objetivos un trabajo o una consultoría y engañarlos para que proporcionen información sobre la infraestructura, las operaciones, los planes, las capacidades y las tecnologías de la Guardia Costera, a la cual consta que los agentes extranjeros se dirigen a todos los rangos (servicio activo, reserva, civiles y retirados) y buscan personas con acceso a datos clasificados o información no pública.
Desde la Administración Trump, se está priorizando el monitoreo de posibles agentes de países como China, Rusia, Irán y Corea del Norte, que podrían usar identidades falsas en LinkedIn, Indeed y Facebook, entre otras, para reclutar espías.
Cualquier miembro del servicio activo o retirado debe informar sobre comunicaciones sospechosas que busquen averiguar información confidencial. Al hacerlo, estaremos desempeñando un papel vital en el mantenimiento de la seguridad para todas las fuerzas armadas.
La traición del sargento Schultz por dinero pone de relieve la necesidad de una contrainteligencia estadounidense hábil y activa. Necesitamos aumentar la seguridad y evitar las vulnerabilidades que los adversarios, como China o Rusia, tratan de explotar.
La sentencia Schultz expone los fallos de los protocolos de seguridad deficientes de Administraciones anteriores. La Ley para la Protección de Estados Unidos contra los Espías (HR 419) es la razón por la que necesitamos reformas urgentes: cerrar las lagunas legales en materia de visados y desmantelar las redes de espionaje extranjeras dirigidas al personal militar. El robo incesante de secretos de defensa por parte de China prosperó desde hace años bajo una supervisión laxa, donde los burócratas priorizaron la formación en programas absurdos DEI en vez de potenciar la contrainteligencia estadounidense.
El presidente Trump está poniendo la seguridad nacional y la actuación de la inteligencia de nuevo en primer lugar. Para ello, también se planea recortar 1.200 empleados de la CIA. Estos recortes coinciden con la Ley REDUCE. La inteligencia sigue contando con más de 100 000 empleados, y es necesario redirigir los recursos humanos y económicos a amenazas reales: China y los cárteles de la droga y de tráfico humano y de armas, y otras amenazas críticas. La racionalización es responsabilidad. Se trata de optimizar las operaciones de inteligencia, reducir costes, y garantizar una mayor eficiencia del gobierno con menos burocracia y más acción.












