Trump impulsa el ferrocarril
Históricamente, el ferrocarril ha sido un eje vertebrador y de prosperidad importante de los Estados Unidos. Por eso es destacable el proyecto del primer ferrocarril transcontinental en más de 100 Años. Gracias a la agenda America First, las empresas Union Pacific y Norfolk Southern, dos de los gigantes ferroviarios del país, se han fusionado para formar el primer ferrocarril de carga transcontinental de Estados Unidos, con un potencial de suministro de 250.000 mil millones de dólares. Los datos recuerdan las gestas más destacadas:
▪️ 50.000 millas de rutas
▪️ 43 estados
▪️ Más de 100 puertos
El transporte continental desde materias primas hasta productos terminados por ferrocarril, marcan el comienzo de la nueva reindustrialización de Estados Unidos que está propiciando Trump. A medida que las fábricas vuelven a abrir en el país, esta nueva red transportará:
▪️ Acero de Pittsburgh, Pennsylvania
▪️ Cobre de Utah
▪️ Plásticos, madera, granos, energía
Los ferrocarriles de carga son cruciales para la economía, ya que transportan alrededor del 30% de la carga del país en términos de peso, según la Oficina de Estadísticas de Transporte. Los trenes transportan automóviles, productos minoristas, alimentos y productos energéticos, así como materias primas y piezas necesarias para el funcionamiento de las fábricas estadounidenses. Pero no son sólo materiales, se trata también de empleos sindicados con buena remuneración y protegidos. Esto implica una onda expansiva que afecta a los sectores de la energía, la agricultura, la construcción, la logística, etc, que salen fortalecidos también.
Las facilidades de transportar acero sin problemas desde Pittsburgh, Pennsylvania, hasta Colton, California, y pasta de tomate desde Heron, California, hasta Fremont, Ohio. O madera del noroeste del Pacífico, plásticos de la Costa del Golfo, cobre de Arizona y Utah, y carbonato sódico de Wyoming, abren oportunidades enormes para los clientes.
Asimismo, el comercio internacional está asegurado a través de puertos estadounidenses, no extranjeros. El presidente Trump apuesta así de forma firme por la industria estadounidense a largo plazo y pone los medios para garantizar que pueda desarrollarse en el nuevo escenario global.
Si los ferrocarriles contribuyeron a construir Estados Unidos, este proyecto está poniendo las vías para el futuro. La nueva red conecta casi todos los puertos principales en América del Norte, permitiendo un comercio más rápido, económico y seguro a través de todo el país.
Un proyecto realista que da cumplimiento a las principales promesas de Trump: empleos de calidad, industria nacional, independencia energética, e impulso a los sectores críticos de la construcción, la agricultura, y la logística.
La última vez que vimos algo así fue en el siglo XIX y colocó a Estados Unidos como una potencia industrial de primer orden. La nueva compañía ferroviaria articula el sistema de transporte avanzado de una renovada superpotencia industrial construida por empresas estadounidenses, operadas por trabajadores estadounidenses, y para poner a América Primero.
El presidente Trump está escribiendo un nuevo y brillante capítulo de la historia de Estados Unidos.










