El presidente Trump y el dólar
Hay un efecto positivo de las políticas del presidente Trump que suele pasar desapercibido, pero que es crucial. El liderazgo del dólar como moneda refugio se ha fortalecido y gana terreno a otras monedas rivales. Escucharán y leerán a muchos autodeclarados “analistas” y “especialistas” proclamando a los cuatro vientos que el yuan chino reemplazará al dólar estadounidense como moneda de referencia. Los datos y la realidad contradicen esta afirmación errónea. A pesar de años de propaganda desde distintos medios y personajes más o menos pintorescos desde Pekín, Bruselas y especulaciones interminables sobre su declive, el dólar sigue siendo la gran moneda del comercio internacional y la que tiene más fuerte respaldo económico.
China y la Unión Europea quieren sustituir al dólar con el yuan y el euro, pero son fantasías que no se harán realidad. El dólar es la moneda de reserva mundial y eso no va a cambiar por mucho que les gustaría a algunos. La razón es que ni el yuan ni el euro tienen las bases y características esenciales necesarias para reemplazar al dólar. Lo vemos con claridad en las cifras: el dólar domina el comercio global de la siguiente manera:
💵 El 80% del comercio global es en dólares estadounidenses
💵 El 90% de todas las transacciones de divisas involucran al dólar
💵 ¿Yuan? Solo el 4%
Hasta en las operaciones en las que los estadounidenses no están involucrados, el dólar es el estándar con el que se mide todo. Y es razonable que así sea porque el yuan no puede competir porque no tiene liquidez global, carece de mercados amplios 24/7, no hay confianza en sus sistemas controlados por el Partido Comunista de China y tampoco tiene libertad financiera, entre otros factores.
En cambio, los mercados del dólar permiten a los inversores mover miles de millones con una mínima interrupción. El yuan no puede, porque el Partido Comunista de China no lo permite. Su obsesivo y férreo control es un gran problema que impide el crecimiento del yuan, que necesitaría al menos para poder competir que el yuan cotice libremente, terminar con los controles de capital y permitir flujos de inversión extranjera reales, entre otras medidas.
Hay una realidad innegable: el mundo prefiere el dólar y la certidumbre y estabilidad que proporciona. Hay un activo inmaterial de enorme valor que no tiene competencia: la cultura estadounidense, su sistema de libertades y la seguridad jurídica, además del poder militar que lo respalda.
Muchos vende humos y alarmistas promueven un pánico falso en torno al dólar, lo llevan haciendo años, pero se equivocan. El dólar está en una posición más fuerte hoy gracias al presidente Trump y el recuperado liderazgo internacional de Estados Unidos, algo que influye de forma determinante en la influencia del dólar. La realidad es que el dólar sigue siendo la base de las finanzas internacionales, es la moneda más utilizada en las reservas de los bancos centrales, la principal moneda utilizada para facturas de exportación y domina de forma abrumadora las transacciones de divisas. Además, la mayor parte de la deuda internacional sigue denominada en dólares, al igual que la mayoría de las ventas de materias primas vitales como el petróleo. Simplemente, los sistemas monetarios de China y la Unión Europea son incapaces de reemplazarlo.
En resumen, el dólar estadounidense es en la actualidad una moneda fuerte y que domina los mercados globales, más allá de fluctuaciones temporales. Las narrativas en contra son mera propaganda e ilusiones que no se harán realidad. Durante este año, tendremos más de 17 billones de dólares invertidos en Estados Unidos, eso es más de la mitad del PIB total del país, la mejor garantía de una economía sana y próspera, y el dólar seguirá reinando.













