El Escudo de las Américas del presidente Trump
La intervención militar estadounidense en Irán ha eclipsado otras noticias importantes en las últimas semanas, pero hay una que merece destacarse. El pasado 7 de marzo el presidente Trump dio la bienvenida a sus mejores aliados hispanoamericanos en el Doral Club de Miami, Florida, para celebrar una cumbre en la que se puso en marcha la denominada Americas Counter Cartel Coalition o Shield of Americas (Escudo de las Américas), una coalición militar con los presidentes de una docena de países hispanoamericanos (Javier Milei, Nayib Bukele, Daniel Noboa, Rodrigo Chaves, Luis Abinader, Rodrigo Paz, José Raúl Mulino, Santiago Peña, Nasry Asfura, José Antonio Kast, Mohamed Irfaan Ali, Kamla Persad-Bissessar) para erradicar los cárteles que trafican con drogas, armas y seres humanos, y para combatir las políticas socialistas y Woke. También se abordaron cuestiones regionales, como la inmigración ilegal y la influencia de China en la región. Una gran iniciativa que traerá más seguridad a este hemisferio americano.
El Escudo de las Américas viene a reforzar en la practica la Doctrina Donroe del presidente Trump, cuyo objetivo es avanzar en la libertad, la seguridad y la prosperidad en toda Hispanoamérica. Lo que Trump pretende con esta coalición es utilizar la fortaleza militar y económica estadounidense para confrontar dictaduras y defender la democracia en el hemisferio occidental.
Las palabras de Trump al inicio de su discurso en la cumbre dejaron muy claro el objetivo principal: «En este día histórico, nos reunimos para anunciar una nueva coalición militar para erradicar los cárteles criminales que azotan nuestra región (…) El corazón de nuestro acuerdo es un compromiso para usar la fuerza militar letal con el fin de destruir a los siniestros cárteles y redes terroristas».
Cabe destacar que los gobiernos izquierdistas de Brasil, Colombia y México no participaron en la cumbre, lo cual refleja bien su escaso compromiso con la lucha contra los cárteles. Todo lo contrario que los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, que estuvieron presentes. Durante la cumbre, se anunció que la ex secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, liderará y coordinará esta nueva iniciativa como enviada especial para el Escudo de las Américas, el cual responde a la estrategia de seguridad nacional publicada en noviembre de 2025 por la Administración Trump, que convirtió al hemisferio occidental en su máxima prioridad, al señalar que fue un «gran error estratégico estadounidense de las últimas décadas» permitir que «competidores no hemisféricos» se afianzaran en la región, tales como China y Rusia.
Con este movimiento audaz, el presidente Trump ha cambiado las reglas del juego en el hemisferio americano. En su habitual estilo franco y directo, ha manifestado que los carteles criminales y las organizaciones terroristas extranjeras que operan en América deben ser destruidos. No se trata sólo de narcotráfico, sino también de estructuras que controlan territorios, penetran sistemas políticos y judiciales, financian violencia y actúan como ejércitos irregulares transnacionales.
Con la creación de la Americas Counter Cartel Coalition por el Departamento de Guerra, una alianza militar con 17 países para enfrentar estas estructuras desde una posición de fuerza, el mensaje que envía Trump es contundente porque considera que los carteles son amenazas a la seguridad nacional y a la civilización occidental, con todo lo que eso conlleva. Esto abre definitivamente un nuevo escenario con la militarización de la lucha contra el crimen organizado; las operaciones conjuntas con otros países aliados de la región; el bloqueo financiero global a las redes criminales; el entrenamiento y formación de fuerzas militares de países miembros de la coalición; la contención de influencias extranjeras hostiles en la región, especialmente de naturaleza comunista, socialista o totalitaria. La guerra contra los carteles ya no será únicamente policial o judicial, sino también militar y con una mayor coordinación de inteligencia y unidad regional.
Es un cambio geoestratégico político y militar de gran alcance. La Doctrina Donroe de Trump extiende su escudo de seguridad por buena parte América.
Al impulsar el Escudo de las Américas, el presidente Trump está elevando el interés de Estados Unidos por el hemisferio occidental, algo que revertirá en última instancia en mayor prosperidad para todos y reafirma las relaciones respetuosas de esta Administración con países y gobiernos que son y actúan como verdaderos aliados, el respeto a la soberanía, así como reconoce la importancia estratégica de este hemisferio y la intención de mejorar su seguridad. El alineamiento estratégico de los gobiernos conservadores en esta nueva arquitectura de seguridad liderada por Estados Unidos marca un cambio histórico que sólo alguien con la determinación del presidente Trump ha podido conseguir.













