Trump combate el socialismo y el comunismo
Como tantas otras informaciones relativas a Trump, una de sus recientes e importantes declaraciones ha sido silenciada o manipulada por los grandes medios y la prensa en general.
Como tantas otras informaciones relativas a Trump, una de sus recientes e importantes declaraciones ha sido silenciada o manipulada por los grandes medios y la prensa en general.
Uno de los temas sobre los que la Administración Trump está trabajando con intensidad es el combate contra el espionaje nacional e internacional. En concreto, la Protecting America From Spies Act (H.R. 419), (Ley de Protección de Estados Unidos contra Espías) (H.R. 419) es un proyecto de ley presentado al Congreso para ampliar las causas de denegación de entrada a Estados Unidos a ciudadanos no estadounidenses por espionaje o sabotaje.
El espionaje chino es uno de los grandes desafíos actuales, tanto para la Administración Trump como para el gobierno de Sánchez Ya sea a través de Huawei, Sichuan Juxinhe Network Technology, Beijing Huanyu Tianqiong Information Technology o Sichuan Zhixin Ruijie Network Technology, todas ellas señaladas por la comunidad de inteligencia estadounidense e internacional.
El presidente Trump ha impulsado y aprobado una operación militar completa para combatir a los cárteles de la droga y sus líderes. Esto incluye al Cártel de los Soles, encabezado por Nicolás Maduro y la cúpula de su gobierno en Venezuela, el Cártel del Golfo, el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, La Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Noreste, la Mara Salvatrucha (MS-13), originaria de California, y el Tren de Aragua, con sede en Venezuela.
Uno de los frentes abiertos por el presidente Trump es la lucha contra las ideologías radicales que adoctrinan a los estudiantes en las universidades. Esto es crucial porque muchos campus se han convertido en el semillero de un activismo izquierdista radical que destruye los cimientos de nuestra sociedad.
Se podrá estar de acuerdo o no con la personalidad o las políticas de Donald Trump, pero no cabe duda alguna de que es el presidente más trabajador en décadas y que está avanzando su agenda America First de forma muy eficiente. La semana pasada nos deja a los grandes medios colapsando ante el empuje de Trump y con el estado profundo tiritando ante sus medidas efectivas.
Donald Trump se ha propuesto combatir con firmeza en su segundo mandato la atroz ideología de género que impulsan los demócratas de izquierda. Con el fin de hacerlo, presionará a las escuelas para promover una educación positiva centrada en la familia tradicional y en los roles de los padres y las madres.
A los estadounidenses les importa poco Ucrania o Taiwán. Biden puede perder el tiempo con eso. Trump está enfocado en los problemas reales que asolan Estados Unidos: la inflación, la crisis de inmigración ilegal en la frontera sur y el racismo y discriminación contra los blancos. En todos ellos, Trump tiene razón en sus argumentos.
Ha estallado la guerra, pero no precisamente fuera de nuestras fronteras, sino en el interior del país e incluso de las propias Fuerzas Armadas. No es una guerra civil, es una guerra entre el puro sentido común conservador y las doctrinas radicales de izquierda que promueve de un tiempo a esta parte el Partido Demócrata, secuestrado por una pandilla de idiotas y descerebrados, así de claro
Tras el fracaso de la pandemia del coronavirus para derrotar al presidente Trump, que los medios progresistas y el Partido Demócrata siguen utilizando con desvergüenza para perjudicarlo de cara a las elecciones, ahora han puesto sus esperanzas en las turbas de ultraizquierda de Antifa y BLM y los disturbios, derribo y vandalización de monumentos.
Uno de los nuevos fenómenos que más está impactando en los soldados y analistas que tienen la responsabilidad de supervisar la guerra a distancia, es el denominado estrés de combate más allá del frente in situ. Hasta ahora, la guerra impactaba y de qué manera