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10 parques naturales de Estados Unidos

Viajar por Estados Unidos es uno de los grandes placeres para todo buen viajero y dentro de los muchos lugares interesantes para visitar que hay, por supuesto algunos de los que más recomiendo siempre son sus parques naturales, auténticas joyas de la naturaleza a descubrir por el viajero en una suerte de aventura para los sentidos.
Aquí les presento 10 rutas por parques nacionales, desde Alaska hasta Florida. Tras verlos y conocerlos, les aseguro que son de los mejores lugares a los que pueden viajar.
En ellos encontrarán todo lo que esperan y más. Bosques con los árboles más grandes del planeta, antiguos poblados escondidos bajo acantilados, los volcanes más grandes y más activos, el cuarto sistema de cuevas más largo del mundo, senderos imposibles, montañas, desiertos y cañones impresionantes, entre otras maravillas, muchas de ellas apenas conocidas. Aquí tienen una selección de estos tesoros naturales.

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1 Parque Nacional de Big Bend, Texas
Localizado en el profundo sur, en la frontera entre Texas y México encontramos el Big Bend, de casi 400 kilómetros, cuyos principales puntos de interés son la geología y la paleontología. Las montañas Chisos se levantan en el centro de este territorio protegido, dividiéndolo en dos: al oeste, las espectaculares mesetas y formaciones rocosas que son el resultado de la antigua actividad volcánica de la zona; al este se extiende el desierto. En esta geografía viven pumas y osos negros, así como 56 especies de reptiles y cien tipos de aves que pueblan este parque. Con una altitud variable que oscila entre 550 y 2400 metros sobre el nivel del mar, presenta condiciones climáticas extremas, desde abrasadores desiertos y profundos cañones junto al río Grande, hasta las frescas cumbres de los montes Chisos. Por toda la zona fronteriza, los milenarios hallazgos arqueológicos muestran que este siempre ha sido un lugar de especial interés para el ser humano.
Como dato de interés, comentar que hay pocos visitantes porque no es fácil llegar hasta aquí. Los aeropuertos más cercanos están en Midland/Odesa (a 330 kilómetros) y El Paso (a 580 kilómetros). El parque tiene más de 240 senderos, entre ellos algunos agradables como el Chisos Basin Loop Trail, que arranca desde el centro de visitantes (2,5 kilómetros), y otros más difíciles como el Window Trail, de 8,8 kilómetros, que conduce hasta la Window, una estrecha grieta en el cañón que enmarca una imponente vista hacia el oeste.

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2 Parque Nacional de las Secuoyas, California

Se trata de un bosque de árboles gigantes en el parque Nacional de las Secuoyas y Kings Canyon, California. Una gran parte del parque es desconocida, con ecosistemas impresionantes. Los turistas van habitualmente a Yosemite, mucho más conocido, pero los auténticos naturalistas sabemos que este parque es otra joya natural impactante. Se encuentra en el sector meridional de Sierra Nevada y el 84% de la reserva es zona virgen, accesible sólo a pie o a caballo, pero realmente lo que se contempla merece el esfuerzo. Aquí encontramos, por ejemplo, los árboles más grandes del mundo, las secuoyas gigantes, que llegan a medir hasta 85 metros. El parque tiene la montaña más alta de Estados Unidos (fuera de Alaska): el monte Whitney, de 4421 metros. Dentro del parque de las secuoyas es especialmente recomendable internarse entre los árboles de Giant Forest, un bosque de 7,7 kilómetros cuadrados que protege las especies más colosales del parque, entre ellos el árbol más grande del mundo: el General Sherman Tree. Este parque se creó en 1890 y cincuenta años más tarde se creó el de Kings Canyon, que está contiguo a éste. Hoy ambos son gestionados como uno solo y hay una única entrada para ambos, que es válida para siete días. La temporada alta es julio y agosto. De septiembre a noviembre el parque se llena de vivos colores y hay menos gente, pero puede nevar en cualquier momento.

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3 Puertas del Ártico, Alaska

El río Hammond serpentea entre los montes Brooks, en el parque nacional Puertas del Ártico, en Alaska, uno de los últimos reductos de la vida salvaje. Es muy difícil llegar gasta este parque está enclavado en el norte de Alaska, que es uno de los mayores territorios vírgenes del mundo, dentro del Círculo Polar Ártico. Es un parque salvaje y remoto, que cubre una vasta superficie de 39.460 kilómetros cuadrados. Por consiguiente, es una de las reservas naturales más valoradas por los estadounidenses, no así por los turistas extranjeros ocasionales que no encontrarán aquí carreteras, senderos o instalaciones: el único centro reconocido para visitantes está en la carretera Dalton, cerca de Coldfoot. Los ríos embravecidos, los osos en libertad y las imponentes montañas Brooks aconsejan dominar las artes de supervivencia si queremos recorrerlo a fondo. El parque está tan lejos que casi todos los turistas llegan en hidroavión desde Fairbanks, a 320 kilómetros al sureste.

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4 Cañón Bryce, Utah
Ideal para contemplar los característicos ‘hoodoos’ de Bryce Canyon, en Utah, de color rojo y naranja brillante, que son columnas y arcos erosionados de roca blanda sedimentaria. No está lejos del conocido Gran Cañón, que suele llevarse todas las miradas y por eso pasa desapercibido, pero quienes llegan hasta este parque se encuentran con un paisaje espectacular y digno de verse. El Cañón Bryce está a 330 kilómetros al noreste de Las Vegas y tiene un anfiteatro natural de 19 kilómetros de largo, cinco de ancho y 240 metros de profundidad, con una masa de agujas de roca que se alzan 60 metros sobre el valle. Las hay de todos los colores y formas: desde sólidas torres y espigadas formaciones como tótems. Impresionantes. El itinerario panorámico Rim Road Scenic Drive (30 kilómetros) discurre junto al borde del cañón pasando por el centro de visitantes, el refugio, con increíbles miradores (no perderse Inspiration Point) y el inicio de los senderos que recorren el parque. Finaliza en el Rainbow Point.
Gracias a la lejanía de la localidad de Bryce y al aire limpio y puro, en una noche clara pueden verse hasta 7.500 brillantes estrellas, el triple de la media de EE. UU.

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5 Parque Nacional de Shenandoah, Virginia
Nada como recorrer en carretera los paisajes del parque Nacional de Shenandoah, en Virginia.
Este parque tiene parajes tranquilos en los que el tiempo parece haberse detenido y la calma se ha quedado prendida entre los árboles, sin duda uno de los parques nacionales más espectaculares del país. Shenandoah se creó a mediados de los años treinta, en medio de la frondosa Virginia. Gran parte de su extensión lo ocupaban tierras de labranza cubiertas por manzanos, y ese ambiente rural y de relax aún se vive y se respira al circular por Skyline Drive, la carretera principal de 169 kilómetros que atraviesa el centro del parque y recorre la espina de las Blue Ridge Mountains. Una joya natural que queda en la retina, imposible olvidar la vista de la cima Hawksbill a 1235 m. Shenandoah es un lugar perfecto para descansar, caminar por senderos rurales y acampar al aire libre entre prados y robledales; un lujo en estos tiempos acelerados del siglo XXI. Otro de los aspectos positivo es que se pueden explorar los senderos del parque a caballo, como lo hacían los granjeros locales en décadas pasadas. De abril a noviembre hay también itinerarios guiados de una hora. El parque está a unos 120 km al oeste de Washington y la escapada desde la capital es de las que merece pena.

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6 Volcanes de Hawai

Aquí encontramos el volcán Kilauea, el más activo de Hawai, cuya lava cae a las aguas del Pacífico. Dos volcanes activos que dan testimonio del nacimiento constante de estas islas, y consigue destacar incluso entre las muchas maravillas naturales con las que cuenta Hawai. El Parque Nacional de los Volcanes es una sorprendente concentración de volcanes en erupción y ocupa el centro de la Isla Grande, formada por cinco volcanes unidos, aunque de distinta edad, entre ellos el más grande la Tierra: la cumbre del Mauna Loa que alcanza los 4.169 metros sobre el nivel del mar, pero que bajo el lecho oceánico se prolonga otros cinco kilómetros, por lo que en conjunto es más alto que el Everest. Por otro lado, el joven Kinauea es el volcán más activo del mundo, ya que ha estado en erupción casi sin descanso desde 1983. Se pueden ver impresionantes desiertos de lava, humeantes cráteres, tubos volcánicos y antiguos bosques húmedos. Con playas de arena negra, antiguos surcos de lava y flujos piroclásticos todavía por descubrir, este parque nacional es imprescindible en toda ruta aventurera que se precie. Otra joya natural de asombrosa belleza.
En el parque hay cabañas de vacaciones y albergues. Y también el hotel Halekulani, en la playa de Waikiki, uno de los hoteles más elegantes de Hawai. En pocos lugares la naturaleza está tan cerca del lujo como aquí.

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7 Parque Nacional de Mesa Verde, Colorado

El estado de Colorado es uno de los más hermosos de la Unión, célebre por las Montañas Rocosas, pero no todos conocen bien el Parque Nacional de Mesa Verde, situado cerca de Four Corners (el lugar donde se unen Colorado, Nuevo México, Arizona y Utah) y tiene un pasado arqueológico sorprendente. Mesa Verde es un parque nacional fascinante para recorrer, con sus viviendas en las paredes rocosas y sus verdes valles. Aquí desapareció la civilización de los indios pueblo en el 1300 d.C., la compleja cultura de los cliff-dwellers o moradores de las paredes rocosas. Precisamente, el principal atractivo son las impresionantes casas en los acantilados que hacían estas tribus del siglo XIII, que cuentan hasta cuatro pisos de altura. Se pueden visitar algunas, y la experiencia de entrar por sus estrechos pasadizos y escaleras es única. La Step House y la Spruce Tree House se pueden visitar por cuenta propia; para las demás hay que reservar en el Centro de Visitantes Far View. Merecen la pena seguir los circuitos guiados por guardabosques a Cliff Palace y Balcony House, explorar la Wetherill Mesa o participar en una acampada.

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8 Parque Nacional de la Cueva del viento, Dakota del Sur

Cerca de Hot Springs, en Dakota del Sur, está el Parque Nacional de la Cueva del Viento, quen es actualmente el cuarto sistema de cuevas con mayor longitud del mundo, con más de 200 kilómetros de pasadizos explorados, y de características formaciones de calcita llamadas enrejado y una sorprendente fuerza de las corrientes de aire (hasta 100 km/h) en su interior. Las visitas guiadas se aventuran dentro de la red, desafiando su fuerza. Se puede acampar en el cercano monte Elk, donde comienzan las praderas de pastos mixtos y los bosques de pinos ponderosa, entre los que viven bisontes autóctonos y alces.
Hay visitas guiadas por ver las maravillas subterráneas todo el año.

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9 Parque Nacional del Lago del Cráter, Oregón

Los grandes lagos norteamericanos son famosos, pero pocos conocen que Estados Unidos alberga el noveno lago en profundidad del mundo. El Lago del Cráter, el más profundo del país con 594 metros, ocupa una caldera extinta situada en pleno centro del Parque Nacional del Lago del Cráter, en Oregón, casi en el Pacífico. Sus tranquilas aguas azules y profundas reflejan los acantilados circundantes como un espejo gigante. El secreto está en la pureza el agua, ya que no hay ríos ni corrientes que alimenten el lago: procede en su totalidad de la lluvia y la nieve derretida. Tampoco se puede los paisajes lunares de piedra pómez y ceniza, ni las altas agujas creadas por la erosión en las antiguas zonas de erupción. También conviene recorrer parte del sendero de la Cresta del Pacífico, de 4.260 kilómetros, una ruta desde México hasta la frontera canadiense que pasa por esta zona.
Para contemplar el lago hay una ruta de 53 kilómetros que lo rodea (abierta desde junio a mediados de octubre), y otra opción es hacer el viaje en barco desde Cleetwood Cove (de julio a septiembre, si el tiempo lo permite).

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10 Parque Nacional de Tortugas Secas, Florida

Los Everglades de Florida atraen a más de un millón de visitantes al año, pero si busca algo distinto y menos concurrido, no lo dude y ponga rumbo a la punta sur de Cayo Oeste, hasta el mar, para hallar esta mezcla de vida marina e historia militar. Es otro parque nacional bastante inaccesible, ya que solamente se llega en barco o en avioneta, pero el esfuerzo se compensa con lugares formidables para bucear, observar aves y contemplar un cielo despejado único. Ponce de León, que visitó hace 500 años esta zona, la bautizó como Las Tortugas por la abundancia de esta especie. La falta de agua dulce hizo que los marineros añadieran el dry (secas). Se puede visitar el inacabado Fuerte Jefferson de la Guerra de Secesión, a unos 110 kilómetros de la costa, una enorme fortaleza que emerge de las aguas turquesa de Garden Key, en el golfo de México. O bien conocer las historias de los piratas a través de los muchos pecios que yacen bajo las aguas de estas siete islas de barrera coralina llamadas Tortugas Secas, donde viven también unas 300 especies de aves, incluidos la tiñosa común, el alcatraz enmascarado y el magnífico rabihorcado. Una combinación de naturaleza e historia que justifica el viaje plenamente.
El único alojamiento del Parque Nacional de Tortugas Secas es un sencillo cámping con unas fabulosas vistas de la costa, cerca del Fuerte Jefferson. Como no hay instalaciones, hay que llevar de todo. Avisado queda.
Los tesoros naturales de Estados Unidos son fascinantes y abundantes, estos son sólo algunos de ellos, pero una buena forma de empezar la aventura de conocerlos.


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