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Pobreza Hispana en Colorado

Uno de los grandes retos que necesitamos afrontar en este país es la brecha que aún separa a los hispanos de la comunidad blanca en cuanto a ingresos económicos. Son especialmente preocupantes los datos de pobreza infantil, que sitúan a los hispanounidenses entre los más desfavorecidos. Y si esto es un problema, la situación es doblemente preocupante en el estado de Colorado donde la pobreza infantil ha aumentado más que en el resto del país, según un informe reciente de la Campaña por los Niños de Colorado (CCC). Esto es así por el incremento de familias hispanas de bajos recursos en este estado.
El informe señala que desde el año 2000 hasta 2010, la pobreza infantil creció un 72 por ciento en Colorado. Una cifra escalofriante que debe hacernos reflexionar y adoptar medidas urgentes para resolver el problema. Esta realidad no sorprende a quien conoce de primera mano las dificultades que habitualmente deben afrontar los latinos en todo el país, y que en Colorado se reflejan con la presencia de familias hispanas que se encuentran entre las más pobres del país.

Esto contrasta con la realidad de la población no hispana del estado, que cuenta con ingresos superiores a la media, lo que se traduce en una brecha social y económica aún mayor. En Colorado los niños hispanos y afroamericanos tienen más posibilidades de vivir en la pobreza que los niños blancos, y como promedio los ingresos de las familias no hispanas son un 20 a un 30 por ciento superiores al de las familias hispanas. Datos reveladores que nos presentan una realidad preocupante y nos alertan de la necesidad de adoptar medidas económicas e integradoras.
El nivel de pobreza se calcula al tener en cuenta el porcentaje de nacimientos de bebés por debajo del peso normal, el número de madres adolescentes, la mortalidad infantil, la mortalidad entre adolescentes, la deserción escolar, el porcentaje de jóvenes desempleados, de niños que viven con padres desempleados y la cantidad de padres o madres solteras.
El informe de CCC desvela que poco más de la tercera parte (el 35 por ciento) de los niños hispanos de Colorado viven en familias con un solo adulto a cargo, lo que señala la conexión entre pobreza y familias desestructuradas. Una vez más la marginación de valores conservadores están detrás de situaciones que conducen a la pobreza y a la falta de oportunidades, ya que estas situaciones de precariedad económica y familiar afectan directamente al bienestar físico y emocional, así como al rendimiento escolar de los niños.

Según el CCC, los niveles más altos de pobreza infantil en Colorado se detectaron en la zona metropolitana de Denver, donde hay ahora 35.000 niños pobres más que en el año 2000, y en el Valle de San Luis, una zona agrícola y predominantemente hispana en el sur del estado. La radiografía de la pobreza queda bien reflejada en Commerce City, un suburbio de Denver, donde el 83 por ciento de los niños proviene de familias de bajos ingresos, o en Elyria-Swansea, un barrio latino en el norte de Denver, donde no existen supermercados porque los comerciantes piensan que la gente aquí es tan pobre que no generarán ganancias. Esto provoca que las familias deban viajar kilómetros para comprar productos frescos.
El informe de CCC indica que el porcentaje de niños hispanos pobres en Colorado duplica al de niños no hispanos (30 por ciento contra 15 por ciento) y este porcentaje en Colorado es dos puntos más alto que el promedio nacional. De nuevo el problema de la maternidad en la adolescencia se combina con la pobreza para que una de cada tres adolescentes hispanas piense en el suicidio, un dato que es el doble que entre las jóvenes de otros grupos étnicos.
Cualquier política que desee la integración de los hispanos y el desarrollo de todo su potencial, debe incentivar los valores familiares, la educación y las oportunidades de empleo que permitan la estabilidad de las familias hispanas y la reducción drástica de la pobreza infantil.




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