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Observatorio de la Cultura

Lentamente la iniciativa privada y la fuerza creativa del mercado se abren camino en la España actual, en el ámbito de la cultura, aún marcado por las subvenciones gubernamentales, el trapicheo de amiguetes y políticos de turno, y un alejamiento notable de la cultura popular y de calidad.
Pero hay iniciativas que merecen la pena destacarse por su valor y potencialidad. Es el caso del Observatorio de la Cultura que pretende impulsar la consultora privada Inzamac y su Foro de Calidad Empresarial (Forcal), que ha nacido tras el I Encuentro de Escritores de Castilla y León, celebrado en Zamora el 27 de febrero, e integrado en principio por unos 200 escritores de la región.
En una intervención cargada de sentido común y visión de futuro, el director de este grupo empresarial, Carlos Rodríguez, animó a otras empresas a “ejercer el mecenazgo y apostar por la rentabilidad de la cultura como uno de los valores exportables de Castilla y León”.
Es un mensaje que no debería caer en el olvido, porque esta comunidad autónoma, como otras muchas de España, cuentan con uno de los recursos más importantes a la hora de plantear nuevos sistemas de creación de riqueza: su patrimonio cultural. Para ello es preciso implicar a la iniciativa privada, mediante el mecenazgo o patrocinio, que permita canalizar y gestionar la cultura como un recurso económico de primer nivel.

En un panorama como el español, en el que la cultura sólo se ve como manipulación y como derroche de fondos públicos sin resultados positivos de ninguna clase, iniciativas como el proyecto “Empresa y Cultura”, promovido por el Foro de Calidad Empresarial (Forcal) son de extraordinario valor. La reunión celebrada en el antiguo convento de San Francisco, sede de la Fundación Hispanolusa, a la que asistieron escritores, poetas, catedráticos, fotógrafos, periodistas, pintores, escultores, músicos y cineastas, persigue la creación de un Observatorio de la Cultura mediante un debate abierto que aporte ideas y pautas a los empresarios e instituciones, de forma que la cultura se convierta en uno de los motores de la actividad económica.
Con un patrimonio cultural de excepción, pero pésimamente gestionado hasta ahora, salvo algunas honrosas excepciones, España tiene en su cultura al alcance de la mano uno de los recursos más limpios, sostenibles, eficaces, y con potencial de crecimiento y empleo para tirar de la economía nacional.

Lograr que la cultura se convierta en algo respetado, dinámico, y en un motor de creación de riqueza es perfectamente posible de la mano de la iniciativa privada y el mecenazgo. Hay tanta riqueza cultural en España que da lástima ver cómo se pierde bajo la manipulación política, los chanchullos de los cuatro de siempre, el olvido, la ignorancia, y la falta de recursos e ideas para hacer llegar ese potencial a los españoles y al mundo. Da verdadera lástima comprobar cómo el potencial de riqueza que tiene España en su cultura se pierde y se desperdicia en su mayor parte.
Rutas turísticas y literarias, patrimonio religioso (iglesias, catedrales, museos, casas históricas etc), arquitectura tradicional, presentación de libros, pintura, escultura, fotografía, exposiciones, cursos…Todo queda marginado ante una cultura absurda del consumismo más vacío que se impone en una España que está perdiendo su riqueza, patrimonio, y el trabajo de sus ciudadanos.
Demasiadas cosas fallan en esta España sometida al dictado de quien gobierna desde postulados ideológicos sectaristas, más preocupados por proporcionarle un aborto a una chica de dieciséis años que por ponerle un libro en las manos y enseñarle a pensar en libertad, lejos de dogmatismos y manipulaciones interesadas.
Hoy más que nunca la cultura debe convertirse en esa herramienta de desarrollo de las regiones que cuentan con patrimonio cultural, como Castilla y León, y otras muchas.
Con la crisis brutal que vive España, potenciada por unos gestores políticos socialistas que no están nada acertados en la creación de riqueza y empleo, muchos valedores de la cultura hasta ahora, como las Cajas de Ahorros, están retirándole su apoyo y recursos. Un enorme error. Es la hora de que la iniciativa privada se mueva y empiece a desarrollar proyectos culturales que creen empleo y riqueza.
El Observatorio de la Cultura auspiciado por Inzamac y su Forcal es un paso meritorio y digno de secundar. Sería deseable que esta crisis abriera la oportunidad para que la rica cultura española ocupe en el mercado el lugar que le corresponde. Y que no se consigue con la organización de actos más o menos estúpidos y banales o estudios absurdos para que algunos se llenen los bolsillos a costa de los españoles.
El reto de convertir la verdadera cultura en un motor económico está ahí. Veremos si los españoles son capaces de lograrlo esta vez o dejan que se pierda entre polvo, miseria, envidias, y el correr del tiempo.




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