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Hispanos, motor y futuro de Estados Unidos

Todos los estudios e investigaciones de mercado y de población, entre ellos los realizados por la compañía Nielsen, señalan que los consumidores hispanos ya se han convertido en una pieza angular de la economía de Estados Unidos, que en el futuro dependerá en buena parte de estos debido a los cambios demográficos, sociales y culturales que se espera acompañen su continuo crecimiento.
Según datos proporcionados por Nielsen, el poder de compra de los hispanos en Estados Unidos, que alcanzará 1,5 billones de dólares en 2015, convertirá a nuestra comunidad en la novena mayor economía mundial para ese año, con todo lo que ello implica de influencia social, económica y política. Hay datos que van a cambiar el futuro y este es uno de ellos: somos 50 millones de hispanos en el país, o lo que es lo mismo, actualmente la duodécima mayor economía del mundo, entre España e Italia, y, dentro de tres años seremos la novena. Esto abre inmensas oportunidades para la economía estadounidense, por la pujanza y creatividad de la comunidad latina, pero también para aquellos países conectados por herencia cultural, como son los casos de España, México, Colombia y latinoamericanos.

A fecha de hoy podemos afirmar que el rápido aumento de la capacidad adquisitiva de los hispanos, que ha tenido un crecimiento del 50 % entre 2010 y 2015, ha transformado el presente de Estados Unidos y va a marcar su futuro. Por ello, en este contexto, cualquier compañía estadounidense (o extranjera) que quiera desarrollar su negocio debe captar a esta comunidad y comprender muy bien los patrones de consumo de los hispanos y las tendencias demográficas en cada lugar, porque somos nosotros quienes más vamos a contribuir a que las empresas y los negocios crezcan y se expandan.
De acuerdo a los datos suministrados por la consultora Nielsen, la presencia de hispanos en estados como Oregon, Utah, Iowa, Minnesota o Washington DC ha experimentado un crecimiento significativo, algo inédito hasta ahora, que se centraba en estados como Texas, California, Nuevo México o Arizona.

En cambio ahora los hispanos están creciendo en áreas donde no se esperaban, lo que marca una tendencia definitiva e implica que este segmento de la población va a seguir creciendo en todo el país, con o sin inmigración.
Aparte de la demografía hay otros factores esenciales para entender el peso de los hispanos en el mercado actual estadounidense, por ejemplo lo que se denomina «sustentabilidad cultural», un modelo que refleja un cambio cultural en Estados Unidos. Así, cuando una de cada seis personas en el país es hispana, ya no es solamente un segmento de la población, sino parte del »mainstream» (corriente dominante)» de la sociedad. Esto permite que la cultura hispana evolucione, se integre y que en ningún caso desaparezca. Esto es importante, por ejemplo, para las compañías de publicidad, que intentan entender el mercado latino, qué idioma prefieren y qué es lo culturalmente relevante para esta población. En este sentido, los hispanos tienden a ser leales a una marca y el idioma español puede influir para conectar con esta audiencia. Ahora los latinos no son solamente un objetivo sino que forman parte del negocio.

Para las empresas, Nielsen aporta otros datos interesantes: aunque el hispano sale de compras una media de 149 veces al año, una cifra algo menor que la del mercado general, sin embargo gasta más en cada salida, unos 52 dólares, comparado con los 47 que desembolsan los demás. Una fuerza de consumo muy apetecible y que permite dinamizar la economía donde hay población hispana. Además, el patrón de compras del latino es diferente tanto en los productos que adquiere como en la manera de entender el hecho de ir de compras. Así, los hispanos compramos de una manera diferente, ya que llevamos a nuestros hijos con nosotros, vamos con la familia, y el gasto se divide, principalmente, entre productos de alimentación de bebés, artículos de belleza y cuidado del pelo o de la salud, y alimentación, como verduras y cereales, además de productos de consumo culturales como cine, música o libros. Una cesta de la compra equilibrada que convierte a la comunidad hispana en una de las más apetecibles y en motor del consumo.
Las empresas estadounidenses o las que quieran asentarse en este país deberán tener en cuenta al consumidor hispano más que nunca, porque ya es la fuerza determinante y con el crecimiento más sólido en el mercado.




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