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Fred Astaire

Hubo un bailarín que dotó de magia y encanto cada coreografía que interpretó, uno de los mejores de toda la historia, con una capacidad asombrosa para hacer fácil lo más complicado y llenar de elegancia y perfección cada movimiento. Fred Astaire es sin duda el bailarín por antonomasia del cine americano. En el 25 aniversario de su muerte (Omaha, Nebraska, 10 de mayo de 1899 – Los Ángeles, California, 22 de junio de 1987), el mejor homenaje que podemos hacerle es visionar de nuevo sus películas y disfrutar con unas coreografías impregnadas de calidad y un talento magnífico.
No es extraño que dos de los más grandes, Nureyev y Balanchine, lo consideraran el mejor bailarín del siglo XX. Hoy sigue siendo un referente. Tan sólo con siete años, en 1905, actuó con su hermana en un vodevil en el que ya marcó un estilo personal que mezclaba baile clásico, claqué y ritmos afroamericanos en una sucesión de movimientos llenos de vitalidad y frescura escénica. Fue el precursor del baile de salón, dotado de una elegancia natural que nadie ha igualado.

En sus comienzos apenas repararon en él, incluso algunos consideraron que sólo bailaba un poco y lo dedicaron críticas furibundas en ocasiones; algo que se encargó de rebatir el propio Fred en una carrera brillante, realizada con tenacidad. Durante la misma encontró a su pareja de baile perfecta, Ginger Rogers, con la que actuó en una docena de películas memorables, llenas de escenas de baile maravillosas en las que ambos deslumbraron al mundo.
Títulos como Volando hacia Río, La alegre divorciada, Roberta, Sombrero de copa, Sigamos la flota, En alas de la danza, Ritmo loco y Amanda, nos regalan coreografías exquisitas que siguen marcando un alto nivel de calidad. Excelentes amigos fuera y dentro de la pantalla, Fred y Ginger complementaron sus talentos y brindaron algunos de los mejores momentos de la comedia musical americana.

La calidad de Fred Astaire lo convirtió en único y su capacidad para bailar lo colocó siempre muy por encima de los demás con una facilidad pasmosa. Además de su influencia a nivel técnico, coreográfico y de baile, Fred aportó dos importantes novedades en sus películas. La primera, que la cámara se mantuviese fija en los números musicales de manera que el espectador pudiera captar plenamente la belleza y singularidad de una coreografía casi sin montar; y la segunda, que consideró fundamental que las canciones y rutinas de baile formasen parte del argumento de la película, permitiendo que éste avanzase de forma natural, algo a lo que había renunciado el musical hacía años y que lo enriqueció notablemente, abriendo un nuevo período de esplendor.
Con la contribución de Hermes Pann, fue el creador de todos sus números de baile, que llenaron de innovación y dinamismo cada una de sus actuaciones.
En la década de los cuarenta interpretó de nuevo junto Ginger Rogers tres películas más: Carefree, The story of Vernon and Irene Castle y The Barkleys of Broadway.

Para no encasillarse con una única pareja de baile, Fred Astaire realizó espléndidas coreografías con Eleanor Powell en Melodía de Broadway, con Paulette Goddard en Al fin solos, con Rita Hayworth en Desde aquel beso, con Joan Leslie en The sky’s the limit y con Lucille Bremer en Yolanda and the thief.
A partir de la década de los cincuenta sólo regresó al cine con papeles muy específicos, como el de Ziegfeld Follies con Gene Kelly, en Melodías de Broadway y La bella de Moscú con Cys Charisse, el de Papá piernas largas con Leslie Caron y el de Una cara con ángel con Audrey Hepburn. Para finales de los cincuenta había protagonizado más de 30 filmes y ya era un clásico del cine americano, nombrado la quinta «Mejor estrella masculina de todos los tiempos» por el American Film Institute y recompensado en 1949 con un merecido Oscar honorífico.

Sus características como bailarín virtuoso y perfeccionista ocuparían un libro entero, baste decir aquí que su capacidad para dotar de movimiento fluido y elegante, sus magníficas piruetas realizadas con aparente facilidad, su control técnico, sentido del ritmo y talento coreográfico, nos legaron al mejor bailarín, aquel que bailaba con enorme originalidad y precisión. Además, sus dotes como cantante, con una voz dulce y aterciopelada, lo unió varias veces musicalmente a otros dos grandes absolutos, Bing Crosby y Frank Sinatra.
Hoy no podríamos entender ni disfrutar del mejor cine del Hollywood clásico sin Fred Astaire y sus extraordinarios números musicales. Los aficionados al musical tienen una oportunidad de oro de recuperar ahora lo mejor de Fred Astaire en DVD.

Swing Time – Rogers and Astaire

FRED ASTAIRE and CYD CHARISSE – Dancing in the dark, at the Central Park

Fred Astaire en el Gimnasio en BODAS REALES (ROYAL WEDDING)

Fred Astaire’s Famous Ceiling Dance

Fred Astaire and Rita Hayworth – Amazing dance scene

Eleanor Powell y Fred Astaire

Fred Astaire and Ginger Rogers – Smoke Gets In Your Eyes

Fred & Ginger: Too Hot to Handle

Fred Astaire and Gene kelly are the original pranksters

Fred and Ginger – Shall We Dance




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