Browse By

Semana Santa – Lunes Santo

Padre, tu Hijo Jesús lo predicó por los rincones de todos los pueblos,
y los hombres no hemos aprendido.
Viendo a Jesús amar a los que lo traicionan, viéndole perdonar
a los que lo matan, nos quedamos sin palabras:
amar como Jesús nos ha amado es lo único que importa.
¿Aprenderemos que al acabar nuestra vida,
seremos examinados sobre el amor?
En estos días, Padre, enséñanos a amar
como Tú nos has amado en tu Hijo Jesús.
Álvaro Ginel

¿Por qué temes tomar la cruz por la cual se va al Reino?
En la cruz está la salud, en la cruz la vida,
en la cruz está la defensa contra los enemigos,
en la cruz está la comunicación de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón,
en la cruz está el gozo del espíritu,
en la cruz está la suma virtud,
en la cruz está la perfección de la santidad.
No está la salud del alma ni la esperanza de la vida eterna
sino en la cruz: toma tu cruz y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna.
El fue delante llevando su cruz y murió en ella por ti,
para que tú también lleves tu cruz y desees morir en ella.
Porque si mueres juntamente con él, vivirás con él;
y si eres su compañero en la pena, lo serás también en la gloria.
Tomás de Kempis

La celebración litúrgica católica del Lunes Santo, recuerda el pasaje de la Unción en Betania, así como la expulsión de los mercaderes del Templo de Jerusalén, tal y como lo refleja el Evangelio de San Juan:

Juan 12, 1-11
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del per fume Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis», Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

La expulsion de los mercaderes del Templo de Jerusalen. Evangelio según San Juan 2, 13-25

A media mañana, luego de dormir en el pueblo Betania, en la casa de Lázaro, Marta y María (sus mejores amigos), Jesús sube andando a Jerusalén, ubicada a unos cuatro kilómetros. El hambre hace que se detenga en medio del camino. Se acerca a una frondosa higuera, la cual a pesar de estar llena de hojas, no había higos, entonces la maldijo, por no tener frutos, causando su sequía. Al llegar a Jerusalén, se dirige hacia el templo y lo encuentra lleno de comerciantes y vendedores haciendo negocios. La gente compraba y vendía, los mercaderes ofrecían sus productos a viva voz, se cambiaban moneda y se regateaba el precio de la mercadería. Jesús se enfureció terriblemente al ver todo aquello y arremetió contra los mercaderes, azotándolos con unas cuerdas, tiró al suelo las mesas de los cambistas desparramando las monedas que estaban sobre ellas y echó a los vendedores junto a sus bueyes, ovejas y palomas.»¡La casa de Dios es una casa de plegaria!», gritaba Jesús. «¡Y ustedes la convirtieron en una cueva de ladrones!», agregó.
Cuando el templo quedó vacío de mercaderes, la gente se acercó a Jesús para que la curara. Pero, cuando los legistas y sacerdotes vieron cómo la multitud rodeaba a aquel hombre y al escuchar a los niños cantar «Gloria al Hijo de David», se inquietaron mucho. Así que le preguntaron a Jesús: «¿Sabes lo que cantan esos niños?».
«Sí». ¿Acaso no leyeron las Escrituras, que dicen que los niños inocentes son los que oran con más ternura a Dios?», les contestó.
Por la tarde pasa por el monte de los olivos en el camino de vuelta a Betania.

Contemplación en la acción
Tradicionalmente se ha identificado la actitud de Marta como la de la vida activa, y la de María como la representación de la vida contemplativa. Ambas van de la mano:
acción que brota de la contemplación, contemplación que sustenta la actividad evangelizadora, la vida misma, con sus vaivenes y circunstancias adversas. En todo caso, la centralidad de Dios es esencial para poder sostener una vida de compromiso solidario, para vencer todas las tentaciones del egoísmo. Elijamos la mejor parte, que nadie nos la arrebatará. En el corazón siempre es posible adorar a Dios en espíritu y verdad.

En este Lunes Santo, Dios de mi vida, me siento junto al calor de hogar de tu amor para dejarme llevar, una vez más por la fragancia de la hermosura que tú eres, en espera de la cruz que viene, siempre viene.

El siervo elegido de Dios.
Isaías nos habla del Siervo y de  las bondades que Dios le ha dado para realizar su obra. «Sobre Él he puesto mi Espíritu para que traiga el derecho a las naciones». Su presencia será luz para los ciegos, libertad para los cautivos, justicia y paz para todos y alianza para todas las naciones. Bella profecía de aquel que en su sangre reconcilia al mundo con el Padre.
Seis días antes de la Pascua
La figura del Siervo revela la imagen del Mesías Jesús, verdadero liberador del pueblo, a quien descubrimos en vísperas de su pasión. El ungüento de María, la hermana de Lázaro, sobre los pies del Maestro, anuncia su propia sepultura. Jesús sabe lo que le espera. Todo tiene ya presagio de muerte. En la fragancia del ungüento, tanto como su sepultura, se anuncia su glorificación.
Para Reflexionar:
· ¿Cómo estás comenzando a vivir la Semana Santa?
· ¿Conoces a alguien necesitado cerca de ti?
· ¿Qué obras de misericordia puedes realizar hoy en favor de los pobres y los necesitados?

Jesús se encuentra con sus amigos. Yo soy su amigo. Sale a mi encuentro. Es Él quien va a Betania y quien viene a tocar a mi puerta. Desea sentarse a mi mesa, partir el pan conmigo, hablar conmigo.
Toca a la puerta de mi corazón para iluminarlo y consolarlo: «Sólo Él tiene palabras de vida eterna» No sólo está a mi lado: me lleva en sus brazos para que las asperezas, las piedras y el barro no me salpiquen y no me hagan tropezar y caer, si yo quiero.
Y, aunque cayera, su amor no disminuiría, incluso me amaría más. Limpiaría mis heridas y manchas del camino. Él sería una María de Betania para con nosotros, nos perfumaría los pies y la cabeza. ¿No deberíamos nosotros hacer lo mismo?
Ponernos a sus pies y llorar. Llorar por la tristeza de ofenderle y llorar por la alegría de su perdón. Las lágrimas son la mejor oración que podemos elevar a Dios. Y, también, perfumar sus pies; que el perfume de nuestras buenas obras y el ungüento de nuestro perdón sean dignos de un Dios tan misericordioso. Como Él perdona, así perdonar a quienes nos ofenden.
No nos fijemos en el «derroche» de este caro perfume. Es un perfume que nunca se acaba si es a Cristo a quien lo ofrecemos. Obrando así prepararemos la sepultura del Señor, su resurrección y su permanencia entre nosotros.

Hna Glenda – Sólo hay una cosa importante

Ven Señor Jesus – Hna. Glenda

SI CONOCIERAS EL AMOR DE DIOS, HNA. GLENDA

El Espiritu de Dios Esta Aqui (interpretada por Jessica Landaverde)

PURIFICAME




Translate »