Browse By

Primer Discurso del Estado de la Unión de Obama


Ha sido un discurso mezcla de pragmatismo y la necesidad de recuperar la ilusión que caracterizó su campaña electoral, ese “Yes, we can” elevado a la categoría de bálsamo nacional en estos tiempos de crisis. 52 minutos que han dado para mucho.
Barack Obama ha alertado a los estadounidenses para que sean pacientes y responsables en la crisis y ha acuñado un puñado de frases para sintetizar este momento histórico, que podemos resumir en:

EE. UU se repondrá y emergerá aún más fuerte de la crisis económica”.
“Los próximos meses pueden ser muy duros”.
“El peso de esta crisis no determinará el destino de esta nación”.
«Nuestra economía está debilitada, y nuestra confianza tocada».
“Ha llegado el momento de actuar con osadía y sensatez, para no sólo recuperar esta economía, sino también erigir unos nuevos cimientos para una prosperidad duradera”.
“No tenéis que temer en la continuidad de las operaciones del sistema financiero, esa no es la fuente del problema».

Este primer discurso de Obama sobre el Estado de la Unión, ante el Congreso (Senado y Cámara de Representantes) en sesión conjunta, se ha caracterizado por la economía y un cambio de tono en el Presidente con respecto a sus últimas intervenciones, recuperando la esperanza y el optimismo.
No ha evitado reflejar en sus palabras el estado de crisis que vive la economía nacional y ha advertido sobre la dureza de los próximos meses. Sin embargo, ha lanzado un mensaje de ilusión, intentando recuperar ese discurso optimista que conecta con las raíces del pueblo americano, y que había arrinconado últimamente, la clase de discurso que habría podido firmar Reagan, en algunos de sus pasajes, en sus mejores tiempos. Lo ha hecho con estas palabras:
«Aunque estamos viviendo tiempos duros e inciertos, esta noche quiero que cada americano sepa esto: nos reconstruiremos, nos recuperaremos, y los Estados Unidos de América emergerán más fuertes que antes».
Una idea que pretende aglutinar los esfuerzos de cada americano con un objetivo común: salir de la crisis.
Y ha recordado dónde están las soluciones:
Las respuestas a nuestros problemas no están fuera de nuestro alcance. Están en nuestros laboratorios, en nuestras universidades, en la imaginación de nuestros emprendedores, y en el orgullo de la gente más trabajadora de la Tierra«.
Una llamada al orgullo americano que suele rendir buenos frutos.

Barack Obama trata de liderar una reacción positiva en los mercados, consciente de que es el Presidente, la Casa Blanca, la institución que representa, más allá de personalismos o partidismos temporales, el factor determinante que inspira al pueblo.
La aprobación en el Congreso de sus multimillonarios planes de rescate económicos, le permiten mostrarse más esperanzado, si cabe.
En línea con este tono y acorde con lo que se espera de un discurso del Estado de la Unión, Obama no se ha olvidado de recordar las virtudes del pueblo americano, que han convertido lo que fue un experimento de democracia y libertad, sin ningún tipo de garantía, en la mayor superpotencia del mundo:
Estas cualidades han hecho de América la mayor potencia de progreso y prosperidad en la historia de la humanidad, y aún poseemos cualidades para seguir siéndolo«.
También ha sabido encajar el concepto de unidad nacional, que es básico para salir de la actual situación de crisis, en la mejor tradición de EE.UU, para lograr objetivos de interés nacional.
Lo que hace falta ahora es que nuestro país se una ante los desafíos que afronta y asuma sus responsabilidades una vez más».
Asimismo, ha anunciado nuevas medidas y planes de rescate económicos, por ejemplo, un nuevo fondo de créditos para ayudar a las pequeñas empresas y consumidores que necesitan préstamos para adquirir bienes o vehículos, y un fondo para estudiantes universitarios que requieren dinero para pagar sus gastos de inscripción universitaria.
Estamos creando un nuevo fondo crediticio que representa el mayor esfuerzo en la historia para facilitar préstamos para automóviles, préstamos universitarios y préstamos a las pequeñas compañías para consumidores y personas que creen empresas, que son los que mantienen funcionando esta economía».
El Presidente ha asegurado que: “Si no se reestablece el flujo del crédito, ningún esfuerzo para sacar a la economía de la recesión funcionará”.
Y ha añadido que:”Los reguladores empezarán este miércoles a revisar las cuentas de los grandes bancos, para evaluar el tipo de activos en los libros y determinar qué cantidad de capital deben mantener para que el crédito siga vigente, aún cuando empeora la economía”.

Es indudable que muchos de estos planes económicos son necesarios, pero también conllevan un riesgo porque el país no se puede permitir financiar con dinero público eternamente todo lo que se les ocurra a los Demócratas. La gestión de estos fondos es primordial y el Presidente no debe agarrarse a estos rescates multimillonarios como una forma habitual de hacer política durante su mandato. El Partido Republicano tiene en este tema un papel determinante para controlar el despilfarro y contribuir a que las inversiones sean las acertadas y necesarias, así como para poner un punto y final, en algún momento, a estas ayudas, que deben ser temporales y con un objetivo claro: la reactivación económica y el saneamiento del sistema.
Porque los contribuyentes responsables, aquellos que no se han endeudado ni gastado más allá de lo que se podían permitir, ni han vivido por encima de sus posibilidades reales, no deben soportar el peso ni el gasto de este esfuerzo millonario durante mucho tiempo. El rescate es necesario, cierto, pero llegará un momento en el que todos deberán asumir sus decisiones, las buenas y las malas.
Obama ha asumido un compromiso que deberemos seguir de cerca: respetar el principio de responsabilidad fiscal: “al final del mandato, el déficit será sólo de la mitad». Porque de este punto dependerá, en buena medida, el éxito o el fracaso de su presidencia. En este sentido, ha avisado que tras hacer un escrutinio minimizado del presupuesto federal, se han identificado US$2 billones en gastos que pueden ser eliminados durante los próximos diez años. Veremos. De momento, en el proyecto de presupuesto que presenta en el Congreso este jueves, destacan tres temas: energía, salud y educación, y se ha comprometido a terminar con los pagos directos o subsidios a las grandes empresas agropecuarias, eliminar las exenciones fiscales a las corporaciones que transfieran puestos de trabajo al exterior, e incluir los costes de las guerras en Iraq y Afganistán.
«Mi presupuesto no intenta resolver todos los problemas o manejar todos los temas… refleja la cruda realidad de lo que hemos heredado, un déficit de un billón de dólares, una crisis financiera y una costosa recesión”.


El Presidente ha mostrado su compromiso con una revolución verde que cambie la política energética del país, basada en sistemas más respetuosos con el medio ambiente, así como una reforma del sistema sanitario que amplíe la cobertura a los ciudadanos, y una mayor financiación de las investigaciones para lograr tratamientos más eficaces contra el cáncer.
«Para transformar realmente nuestra economía, proteger nuestra seguridad y salvar a nuestro planeta de los estragos del cambio climático, necesitamos, en última instancia, apostar por el uso de energías renovables».
“No acepto un futuro en el que los empleos e industrias se radiquen más allá de nuestras fronteras. Es el momento de que Estados Unidos lidere de nuevo».

«Pronto crearemos líneas de alta tensión para conseguir que la energía llegue a muchas más áreas del país«.
El presupuesto destinado para estas políticas energéticas, será de alrededor de 15. 000 millones de dólares al año, para invertir en energía eólica y solar, biocombustibles, y construir vehículos que no gasten tanto combustible.
Otro eje de su discurso, ha sido la educación: “Una buena educación es esencial…Recibir una buena educación no debe depender de las oportunidades que uno tenga sino que debe ser una garantía a todos los ciudadanos«, y ha instado a los americanos a que se comprometan a invertir al menos un año o más en estudios superiores.
Y ha hecho un llamamiento lleno de contenido: “Advierto a los padres que el Gobierno no puede educar a sus hijos por ellos, y que son ellos los que deben apagar la televisión, apartar los videojuegos y leerles. Si somos honestos, admitiremos que durante demasiado tiempo no cumplimos con esas responsabilidades. Ahora es el momento«. Para que algunos vayan tomando nota. Si no, la dejadez la pagarán en el futuro.
«Sea cual sea la educación que reciba cada americano, deberán decidir si obtener más que un diploma escolar«.
Para ello, ha propuesto a los congresistas garantizar el acceso a la universidad y una mejor calidad de la educación en el país, donde sigue siendo caro cursar estudios universitarios.
En su plan de rescate económico se ha incluido la cobertura para los programas educativos y garantizar que para 2020 Estados Unidos sea el país con la mayor tasa de graduados en el mundo. Un objetivo estratégico que, de cumplirse, puede rendirle grandes beneficios al país a medio y largo plazo.

En política exterior ha apostado por el diálogo con los aliados tradicionales y los enemigos hostiles. Un punto conflictivo, lleno de potenciales riesgos, pero también de oportunidades. Aún es demasiado pronto para valorar cualquier planteamiento emprendido, su estrategia es demasiado incipiente:
«Para hacer frente a los desafíos del siglo XXI, desde el terrorismo a la proliferación nuclear, desde las enfermedades pandémicas a las amenazas cibernéticas y la miseria, fortaleceremos las alianzas ya establecidas, forjaremos otras nuevas y emplearemos todos los elementos de nuestro poder«.
«Para superar el extremismo, tenemos que permanecer vigilantes en el sostenimiento de los valores que defienden nuestras tropas, porque no hay fuerza en el mundo más poderosa que el ejemplo de Estados Unidos«.
Obama ha apostado claramente por intensificar los esfuerzos militares en Afganistán, una estrategia acertada, y en gestionar de forma ordenada el éxito en que se ha convertido la intervención en Iraq, con un repliegue acorde con las necesidades sobre el terreno. Un éxito estratégico que no va a desperdiciar aunque sea herencia de Bush. Su política de retirada de tropas, no es otra cosa que el camino ya emprendido por el anterior Presidente en los últimos meses. Otro ejemplo de ello es el aumento en filas del número de soldados estadounidenses e infantes de Marina, una medida ya contemplada por la anterior Administración Republicana.
Y ha querido poner perspectiva a lo que vendrá:
«Cuando nos encontramos en esta encrucijada de la historia, los ojos de la gente en todos los países se encuentran puestos en nosotros. Mirando lo que hacemos. Esperando que seamos líderes”.

La réplica por parte del Partido Republicano ha correspondido en esta ocasión a uno de sus grandes valores, Bobby Jindal, que podría encontrarse entre los presidenciables Republicanos en un futuro.
Destaca uno de sus comentarios, poniendo el acento en la gestión de los recursos económicos:
«Para resolver nuestros problemas actuales, Washington tiene que ejercer su liderazgo. Pero la forma de ser líder no es aumentando los impuestos y poniendo más dinero y poder en manos de los políticos en Washington. La manera de liderar es dándole poder a ustedes, el pueblo estadounidense”.
Y su crítica a las medidas del Presidente y de los Demócratas que controlan el Congreso, que, en su opinión, endeudará a las futuras generaciones. Calificó la recién promulgada ley de estímulo económico de «irresponsable» y añadió que «No es la manera de fortalecer nuestra economía, crear empleos o construir un futuro próspero para nuestros hijos».
Jindal ha liderado la oposición a los planes de estímulo económico de Obama y durante su respuesta, llena de sentido común y juicio, se ha mostrado dispuesto a colaborar con las iniciativas del Presidente, siempre y cuando éste cumpla su promesa de actuar de forma bipartidista.
En cuanto a las referencias de Obama sobre Guantánamo han sido más para consumo ideológico partidista, ya que en la práctica está haciendo más o menos lo mismo que declaró Bush que haría: cerrar la prisión cuando pueda. En el caso de Obama, con fecha límite y con la connivencia y apoyo de los medios de comunicación y la opinión pública.
Mientras los “combatientes enemigos” más peligrosos sigan fuera de circulación, es indiferente que estén en Guantánamo, Bagram, u otras prisiones norteamericanas o de países aliados.
En definitiva, la anulación del riesgo o el peligro potencial es lo que cuenta.

Ahora que el Presidente Obama ha pronunciado su primer discurso sobre el Estado de la Unión, apenas poco más de un mes después de tomar posesión de su cargo, es preciso tener en cuenta que ningún análisis político de los que se viene haciendo hasta ahora tiene una base razonable para cuestionar o alabar sus logros o deméritos, por la simple razón de que no ha habido tiempo para que su acción de gobierno haya arrojado aún ningún resultado significativo en un sentido positivo o negativo. Ni siquiera han pasado 100 días de su investidura y algunos ya lo quieren poner como ejemplo de virtudes y otros como ejemplo del despilfarro o la incompetencia.
En verdad ninguna de estas posturas es objetiva, sólo son planteamientos marcados por la ideología, las filias y las fobias de cada uno.
Personalmente prefiero esperar y analizar el resultado de sus decisiones con el tiempo suficiente como para tener una perspectiva realista y con resultados tangibles, no únicamente en base a simpatías o antipatías de partido o ideológicas, que es lo que más abunda.
Cuando se trabaja para EE.UU y no para un partido político, como es el caso del Presidente, se ha de valorar sobre hechos, y aún es demasiado pronto para poder valorar la Presidencia de Obama.
Mi postura, como persona comprometida con la defensa y la seguridad de los EE.UU, con su libertad y su Constitución, más allá de partidos, es la de valorar objetivamente los aciertos o errores del Presidente Obama, cuando éstos puedan ser valorados y analizados fielmente.
Mi voto de confianza, por encima de ideologías, se fundamenta en la creencia de que su trabajo por el bien de los EE.UU es sincero y merece una oportunidad de demostrar su valía o su fracaso. Que consiga desarrollarlo con más o menos acierto, aún está por ver. El tiempo nos dará la respuesta.

President Barack Obama’s First Speech to Congress 2/24

President Barack Obama’s First Speech to Congress 2/24

Gov. Bobby Jindal’s Republican Response To Obama’s State of Union Address; Part 1/2, 02-24-09

Gov. Bobby Jindal’s Republican Response To Obama’s State of Union Address; Part 2/2, 02-24-09




2 thoughts on “Primer Discurso del Estado de la Unión de Obama”

Comments are closed.

Translate »